Por Jorge Hernández Álvarez*

Yo recuerdo a mi padre cada día de mi vida, afirma Odalys Pérez, hija de Wilfredo, capitán del vuelo 455 saboteado en Barbados el 6 de octubre de 1976, en uno de los actos de terrorismo ejecutados por grupos extremistas al servicio de la CIA.

Con la voladura y caída al mar de un avión civil cubano con 73 personas a bordo, se consumó ese día uno de los más mortíferos sucesos derivados de la política agresiva que mantienen contra Cuba agrupaciones radicales de Miami, con financiamiento y apoyo de Estados Unidos.

Reconocido como el autor intelectual del sabotaje a la aeronave de Cubana de Aviación: el terrorista internacional Luis Posada Carriles, se pasea hoy impunemente por las calles miamenses bajo la protección del Gobierno norteamericano, denuncia Odalys.

De ese modo, esta cubana une su voz a la de miles de familias víctimas que claman justicia para los autores de las violentas acciones que cobraron -en más de medio siglo- la vida de tres mil 478 ciudadanos de la isla y dejado más de dos mil incapacitados.

El crimen de Barbados -como se le conoce en la historia- fue resultado de la ola de ataques promovidos por la CIA contra la Revolución Cubana, que incluía el asesinato de diplomáticos, sabotajes a lugares públicos y objetivos económicos, creación de bandas armadas y ametrallamientos costeros o aéreos a poblaciones civiles.

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