Category: Historia



Por Ernesto Montero Acuña

Sin Cuba la política global habría sufrido la ausencia de una de las mayores figuras históricas mundiales, Fidel Castro, quien durante más de cinco décadas protagonizó momentos relevantes en foros internacionales.

Su pensamiento pervive por ello como voz de los pueblos y los pobres del mundo, a favor de los cuales clamó en todas las tribunas, de forma patente durante sus cerca de 170 estancias en países de todas las regiones.

Cuando Donald Trump, presidente de Estados Unidos, amenaza con agredir militarmente a Venezuela, uno de los países simbólicos de América, y retoma caducas fórmulas contra Cuba, es imperioso evocar algunos momentos en la trayectoria internacional del líder revolucionario cubano, arquitecto indudable de la política exterior de su país y paradigma en el mundo.

Vienen a la memoria las palabras del colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, cuando auguró que de Fidel se hablará por mucho tiempo, a lo que puede agregarse que ocurrirá más cuando se recopile y sistematice la edición de pronunciamientos en los que su voz invocó siempre la justicia como principal arma.

En diversas ocasiones se pudo ser testigo de sus intervenciones, siempre cargadas de las más justas apreciaciones y las más claras advertencias, cuya mayor fundamentación la muestran la realidad global de hoy y las previsibles amenazas de mañana.

Una de las demostraciones más sencillas, modestas y equilibradas se la prodigó a este redactor al preguntarle sobre la importancia de la I Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe en la batalla de Cuba contra el bloqueo y él responderle: Yo no diría que fue una batalla, pero sí un importante paso de avance.

En su afirmación se reflejaban tres ingredientes fundamentales: el equilibrio y mesura que prodigaba a los demás, la certeza de sus apreciaciones en el contexto de cada escenario político y la ineludible firmeza con que sostenía la confrontación ideológica con el imperialismo, como muestra en su discurso del 17 de agosto de 1995 en Puerto España.

Luego de citar el pensamiento de José Martí ‘En el fiel de América están las Antillas’, se refirió a su creencia en la idea de un Caribe unido, basado en la certeza de que juntos podremos vencer nuestras dificultades actuales.

Al respecto añadió: Para la Cuba bloqueada y para Haití y la República Dominicana, la Asociación de Estados del Caribe representa la posibilidad de inserción en la economía y en los procesos de integración regionales.

Sobre el entorno ecológico, reclamó: El mar Caribe debe ser protegido de la contaminación negligente y la sobrexplotación de sus recursos. La vulnerabilidad de nuestros ecosistemas, vitales para nuestra subsistencia económica, debe ser motivo de seria consideración en los programas económicos regionales.

No es posible esperar -prosiguió-, pues mañana podría ser demasiado tarde. Nuestras decisiones de hoy no pueden convertirse en letra muerta; han de tener un seguimiento concreto y resultar en la creación de efectivos instrumentos de trabajo conjunto.

En cuanto a los tres temas sobre los cuales trataba aquel foro, fue muy preciso:

Nuestro comercio mutuo es escaso.

El transporte en la región es inadecuado.

Como resumen: … ello se convierte en un obstáculo para el desarrollo del turismo y la integración en el Caribe.

Optimista, sin embargo, proclamó su motivo de mayor confianza: contamos con un recurso de valor excepcional: contamos con nuestros pueblos, forjadores de culturas originales, obligadas al ingenio y la creatividad por la necesaria adaptación a un medio muy frágil y variable.

He ahí, en ese recurso insustituible que son nuestros pueblos, nuestra riqueza principal y nuestra mejor carta de triunfo en la lucha por el desarrollo y por ocupar un lugar digno en el mundo del mañana.

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PERO TAMBIÉN CONTRA TRUMP Y EL INTERVENCIONISMO

Por Aram Aharonian

El mundo no se acabó el 30 de julio, y Venezuela tampoco, pese a que la campaña contra la Asamblea Nacional Constituyente tuvo en el presidente estadounidense Donald Trump a su comandante en jefe, secundado por varios injerencistas e intervencionistas regionales y mundiales de segunda línea. Y posiblemente esta elección abra la posibilidad de construir un acuerdo negociado entre gobierno y oposición con una visión de coexistencia entre las partes.

A pesar del rechazo por parte de la oposición venezolana, de la exigencia de 13 de los 34 países de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de suspenderla, de las advertencias hechas por la Unión Europea que este proceso aumentaría el riesgo de confrontación en el país, de las recientes sanciones concretadas por Washington y de la intensa campaña de terror mediático internacional, los miembros de la Constituyente se eligieron este domingo en una fiesta cívica a la venezolana.

El apoyo a esta elección de constituyentes en Venezuela –y así a la continuidad del gobierno bolivariano- llega tras el triunfo de Daniel Ortega y el sandinismo en Nicaragua y de Lenín Moreno en Ecuador, junto al debilitamiento de gobiernos neoliberales como el golpista brasileño de Michel Temer y el de Mauricio Macri en Argentina, y el posicionamiento de la oposición progresista en Honduras y Paraguay.

La masiva concurrencia demuestra el nivel de conciencia alcanzado por el pueblo desde 1999. La gente salió a derrotar la violencia, el terror, asumió su épica de manera personal (cruzando arroyos y ríos, calles bloqueadas, evadiendo paramilitares y malandros), haciendo lo imposible para cumplir con su deber cívico, político, ético, moral… superando las amenazas de adentro y de afuera. Haciendo recordar aquel 13 de abril de 2002 cuando ese mismo “pueblo bravío” salió a las calles, constitución en manos, a demandar el retorno de su presidente constitucional Hugo Chávez, derrocado brevemente por un golpe cívico-militar.

Pero ese apoyo recibido por el gobierno de Maduro incluye un necesario golpe de timón, que incluya las transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales para el fortalecimiento de un estado socialista, basado en las comunidades, en los intereses populares.

También habrá que lidiar con los que desde adentro destruyen el legado de Chávez, y con los apátridas dispuestos a entregar Venezuela -y sus frecursos naturales- a los intereses de Estados Unidos y las corporaciones trasnacionales.

Es difícil para EEUU y sus repetidoras aceptar la realidad. La verdad-real se impuso a la verdad-mediática, a la posverdad, lo que no significa que no continúen en su intento de condenar, demonizar, aislar a Venezuela bolivariana, locomotora del renacimiento del ideal de integración regional. Es difícil que los líderes de la oposición varíen su rumbo, a pesar de su falta de credibilidad y sus fracasos en cadena: la violencia no da réditos.

Despertar de golpe a la realidad

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                La bella y modesta Ave Nacional de Cuba, el tocororo, o Guatiní en lengua indígena.  

Por Ernesto Montero Acuña

Como si se juntaran todas las estaciones climáticas, en Topes de Collantes se renovó esta primavera las excelentes condiciones de alojamiento y sanatoriales y se amplió la oferta de servicios al turismo de eventos, para el cual existen instalaciones, naturaleza e iniciativas.

Ilustra sobre ello la XXI Conferencia sobre Aves del Caribe (Birds Caribbean), celebrada en el Kurhotel Escambray como parte de un hábitat apropiado para las investigaciones adecuadas, con lo que se incrementan las posibilidades que brindan el turismo de salud y el de naturaleza.

En intercambios con el Complejo Turístico Topes de Collantes, con varios de los 240 participantes en Birds Caribbean y mediante la simple observación se apreció mejor el desarrollo añadido a la decena de tratamientos sanatoriales ya existentes y a recorridos por parajes paradisíacos de centenares de kilómetros cuadrados.

La sede principal fue el enorme edificio allí concluido a mediados del siglo XX y recuperado en los años ochenta, al cual se incorporó desde 1963 grandes construcciones para incrementar, hasta 1967, las capacidades de una Escuela Formadora de Maestros destinada entonces al desarrollo educacional de Cuba.

El actual Kurhotel Escambray, reconstruido hacia 1985, se dedicó a tratamientos médicos recuperativos para militares, familiares y personal civil, al que se añadió luego el incipiente desarrollo del turismo internacional de naturaleza en el hotel Los Helechos, donde también se presta servicio a cubanos en moneda nacional.

Estas dos instalaciones, entre otras, se utilizaron ahora para la Conferencia sobre Aves del Caribe, que colmó pasillos, áreas externas y los amplios recibidores -sin suspender las atenciones habituales-, cuyas paredes mostraban provisorios afiches y láminas para ilustrar sobre contenidos de ponencias, paneles y mesas redondas programados con la intervención de muy documentados especialistas.

Trataban sobre especies ornitológicas, características propias de aquellas o de su hábitat, a la vez que se podía observar, en aquel medio, las valiosas pinturas de artistas cubanos de la Generación de los 80, existentes ya en esta y en otras edificaciones, incluido el Museo de Arte Cubano Contemporáneo.

La naturaleza de la cordillera de Guamuhaya -también conocida como Escambaray- arropa a Topes de Collantes y, ejemplifica, según especialistas, la correlación mundial entre 686 mil especies de insectos y ocho mil 600 de aves, en su relación con el resto de la vida animal y vegetal y, significativamente, con la del propio ser humano.

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alfabetizacion

Por Ernesto Montero Acuña

El liderazgo de Fidel Castro en la Campaña de Alfabetización cubana, concluida el 22 de diciembre de 1961, resalta en la conmemoración de cada Día del Educador, al reconocer el acontecimiento como el hecho de mayor trascendencia educacional y cultural en la historia de Cuba.
Sobre el papel del entonces Primer Ministro, Marcos Pérez Álvarez recuerda el anochecer en que aquel le solicitaba que fuera a recogerlo en la vivienda campesina donde se encontraba, durante un alto en la vía desde la Loma de la Ventana a La Sierrita, en las montañas del Escambray. (1)
El experimentado educador cuenta hoy en su vivienda del Vedado habanero que “Había llovido mucho y los carros se le quedaron atascados al gobernante cuando viajaba hacia la escuela que yo dirigía en Topes de Collantes. Por eso me mandó a buscar”.
En la Escuela Formadora de Maestros Manuel Ascunce Domenech, nombre del mártir adolescente asesinado el 26 de noviembre de 1961 en la Cordillera de Guamuhaya, cursaban estudios de magisterio varios miles de jóvenes que habían sido alfabetizadores y eran calificados por docentes expertos.
La visita de Fidel se inició el 17 de julio de 1966, cuando Marcos, su equipo para la docencia, los constructores y el nutrido alumnado acometían, junto con la enseñanza-aprendizaje, la ampliación de las capacidades educacionales para garantizar la formación de los maestros que requería el país.
No era la primera vez que el líder de la Revolución visitaba el Escambray, nombre con el que suele identificarse la Cordillera de Guamuhaya, pero sí lo era su presencia en aquel centro, a cuya misión le atribuía máxima importancia para el futuro de la nación e, incluso, para el de otros países.
La primera estancia, identificada, del Comandante en Jefe por aquel laberinto montañoso se produjo el 7 de septiembre de 1960, un día antes de que salieran 18 pelotones de milicias en operaciones para garantizar la seguridad de la población agredida por alzados contrarrevolucionarios.
El 10 de octubre de 1960, “desde un secadero de café en El Nicho”, Camilo Cienfuegos había anunciado, al intervenir en el Primer Congreso Campesino del Escambray, que pronto Fidel estaría en las alturas de Guamuhaya, una zona a la que le prestó máxima atención en aquella década.
Mas, su estancia los días 17 y 18 de julio en el combinado educacional respondía a una promesa hecha a los futuros maestros, a quienes les expresó que “Frecuentemente tenía deseos de hacer la visita por el Escambray, ver cómo andaban las cosas por Topes, la escuela, las construcciones, los planes de café.” (2)
“El pueblo uniformado desarticulaba las bandas contrarrevolucionarias”, según frase de Fidel, creadas allí debido a características socioeconómicas de la región, a la penetración de la CIA en grupos anteriores a 1959 y a la política de Estados Unidos dirigida a derrotar a la Revolución en el poder.

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Por Ernesto Montero Acuña

El coleccionismo institucional de artes plásticas recibe un impulso importante por parte del Grupo de Turismo Gaviota en el complejo de Topes de Collantes, donde 800 obras de decenas de representantes descollantes de las pintura y escultura, genuinas figuras cubanas de estas manifestaciones, cubren las instalaciones y la galería, esta en una prominente casona de estilo semicolonial.
En las palabras al catálogo del Museo de Arte Cubano Contemporáneo (MACC), el licenciado Ibraín Pilar Zada resalta el pluralismo de estilos que convergen en varias generaciones en los 80, lo que convierte la muestra, expandida en una gran extensión de bosques y paisajes exuberantes, en uno de los mayores y más variados coleccionismos de su tipo en Cuba.
Esto se logra en virtud de un proyecto de ambientación realizado conjuntamente con el Fondo Cubano de Bienes Culturales, que involucra a una cantidad significativa de los artistas más relevantes del momento, como afirma el colega Jorge Rivas acerca del acontecimiento.
Sobre los orígenes, explica que por iniciativa de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, 64 de estas obras permitieron crear el pequeño museo donde se exhiben piezas medulares -que ni el propio Museo Nacional posee- de los más prestigiosos artistas de la época, en el Complejo de Turismo Topes de Collantes.
Entre los representados sobresalen Tomás Sánchez, Flora Fong, Nelson Domínguez, Pedro Pablo Oliva, Ernesto García Peña, Eduardo Roca, Moisés Finalé, Ever Fonseca, Zaida del Río, Gilberto Frómeta, Manuel Mendive, Rubén Torres Llorca, Antonio Eligio Tonel, Ricardo Rodríguez Brey, Glexis Novoa, Carlos Cárdenas, Flavio Garciandía, Consuelo Castañeda, Eduardo Rubén, Raúl Santos Serpa, Rubén Rodríguez y muchos más.
Al respecto, Ibraín Pilar Zada destaca que “constatamos la presencia de más de 800 obras de unos 130 artistas entre óleos, murales, esculturas, instalaciones, grabados; y aseguramos que ninguna otra institución cuenta con una colección tan completa de serigrafías impresas en el Taller René Portocarrero en los años 80”.
Como parte de las montañas de Guamuhaya, sus obras posibilitan el disfrute a campesinos con ilustración y a profesionales y técnicos vinculados a esta acogedora geografía, a jóvenes estudiantes y a niños y ancianos, a visitantes nacionales o a turistas extranjeros, pues el arte enriquece, aunque solo sea con su presencia.
El edificio que acoge el MACC se construyó en 1943 por orden del entonces senador y magnate Alfredo Hornedo Suárez, quien poseía en Topes de Collantes una finca de 12 caballerías, aprovechando sus estrechos vínculos con el dictador Fulgencio Batista, impulsor desde 1936 de la construcción del Sanatorio Antituberculoso de Topes de Collantes, que le aportaría dividendos económicos y beneficios políticos.
El licenciado Ibraín Pilar Zada califica en el catálogo como ideal la posibilidad de un lugar con esculturas de mármol blanco de Carrara -como ninfas representando las estaciones del año- junto con el espacio que se adaptaría para la exhibición del arte.
En la década de los ochentas se iniciaron los trabajos de rediseño del inmueble y se dieron los primeros pasos en 1998 con la conservación de la cubierta para impedir que continuara el deterioro, hasta el inicio de la restauración en septiembre de 2004, al costo de varios miles de CUC y CUP, para un total 784 mil unidades en ambas monedas.
Mediante Eliover Cruz Pentón, jefe del Grupo Museos en Topes, se supo que el MACC se concibió con dos niveles y seis salas para exposiciones permanentes, una para transitorias, instalación gastronómica, áreas administrativas –incluidas salas protocolar y de restauración y montaje-, almacén, audio centralizado, terraza para servicios generales y proyectos de extensión comunitaria.
Simultáneamente con la reconstrucción del inmueble comenzó la selección de las obras a exponer, en lo que intervino el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología, cuyo grupo de especialistas emitió sus dictámenes y restauró 28 lienzos y 32 técnicas mixtas, para un total de 60 obras.
El diseño museográfico y la colocación de todas ellas en los espacios correspondientes estuvo a cargo de especialistas del Consejo Provincial de Artes Plásticas de Sancti Spíritus, mediante una concepción correspondiente con la contemporaneidad, la representatividad y la importancia de los artistas.
Como refleja Ibraín Pilar Zada en las palabras del catálogo, al atractivo para el disfrute turístico en el sur de Sancti Spíritus, con playa, el centro histórico trinitario -declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad- y montañas, se añadió con el museo la posibilidad de apreciar el “arte de altura en las alturas”.

Guillén ante imagen de Ignacio Agramonte. (2)

Por Ernesto Montero Acuña

Nicolás Guillén comparó a Ignacio Agramonte con la piedra dura, la roca madre en el mineral conformado por cuarzo, feldespato y mica, como aparece en un soneto del libro Sol de domingo (1982), el último publicado en vida del Poeta Nacional, camagüeyano como el mártir de Jimaguayú.

Sobre los méritos humanos, políticos y militares de una de las más íntegras figuras de las guerras de independencia cubanas, Guillén manifestó en el centenario del nacimiento del patriota: […] “sería imposible escribir seriamente la historia de la Guerra Grande sin ubicarlo en un sitial de honor” […]. (1)

Tampoco se podría ignorar la valoración de José Martí: “Por su modestia parecía orgulloso: la frente, en que el cabello negro encajaba como en un casco, era de seda, blanca y tersa, como para que la besase la gloria: oía más que hablaba, aunque tenía la única elocuencia estimable, que es la que arranca de la limpieza del corazón” […]. (2)

Quien no ha dejado de ser El Mayor, a pesar de los vaivenes en la historia de Cuba, sintetizó los méritos del patriota íntegro, plenamente democrático, con la imagen del héroe romántico que expuso la vida en defensa de su elevado ideal y sacrificó su claro amor hacia la esposa y el hijo –tuvo dos: Ernesto y Herminia, nacida después de su muerte- por cumplir los requerimientos del país y de la época.

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Camilo Cienfuegos 02

Por Ernesto Montero Acuña

Cada día es bueno para recordar a Camilo Cienfuegos. En Camagüey, por ejemplo, no se olvida el Primero de Mayo en que les habló a los trabajadores. No se relega tampoco cuando contrarrestó allí la traición. Ni la tarde en que partió de la ciudad, cuando quedó sembrado en la tierra, en el aire, en el mar.
Como lo calificó Nicolás Guillén, Camilo porta un simbolismo, como su nombre, que no duerme, ni descansa en paz, como “dice la mansa/ costumbre de flores, (1) la que olvida/ que un muerto nunca descansa/ cuando es un muerto lleno de vida”.
No se olvida el Primero de Mayo de 1959 en que algún niño marchaba, admirado, junto al comandante legendario, hasta desembocar en la entrada del vetusto puente sobre el Tínima, para enrumbar hacia el Casino Campestre, donde el guerrillero histórico repartió sus palabras memorables.
Dijo: “Tenemos que emplear todo el tiempo en unirnos, en apoyar la Revolución, en apoyar las medidas revolucionarias que a diario está dictando nuestro Gobierno revolucionario…” A lo que añadió que aquella manifestación era para “decirle al Gobierno: apoyamos a la Revolución, apoyamos a las medidas revolucionarias que el Gobierno ha hecho para los trabajadores.”
El gran parque camagüeyano adquirió así perpetuidad, porque Camilo le aportó un valor que el vergel citadino no traía de cuando sirvió como recurso público a políticos encumbrados y, a veces, para caminatas pueblerinas que calmaran la impaciencia de los aburridos.

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Por Ernesto Montero Acuña

Ancestros
Por lo que dices, Fabio,
un arcángel tu abuelo fue con sus esclavos.
Mi abuelo, en cambio,
fue un diablo con sus amos.
El tuyo murió de un garrotazo.
Al mío, lo colgaron.
N. Guillén

Un solo verso de la Elegía camagüeyana de Nicolás Guillén sirve para reflejar a Cuba en su tránsito por el tiempo, aunque el poeta se haya inspirado más bien en su Camagüey natal, ciudad a propósito de la cual saltan aquellas cinco palabras enfáticas: “héroes no, fondo de historia”.
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Una de las estatuas ancestrales en  la Plaza de El Carmen, Camagüey, realizadas por Marta Jíménez.

 

 

 

Lo mismo podrían aplicarse a Baracoa, Bayamo, Sancti Spíritus, La Habana, Santiago de Cuba o Remedios que a Trinidad, la villa que compele a rememorar aquella frase, aunque sea más que expresión sintética. Con ella se convoca a no ignorar las raíces de todos.
El fondo de esta meditación responde a las celebraciones de los 500 años de la fundación de las villas más antiguas de Cuba, y lo inspira el verso de Guillén, no solo por Camagüey, que lo merece tanto como la que más pudiera ameritarlo, sino porque le corresponde a todas la poblaciones, incluido cualquier villorrio de Cuba.
Puede parecer que se recuerda también una gran injusticia histórica, porque aquellas fundaciones se basaron en el despojo contra los pobladores oriundos y en un crimen enorme contra uno de los componentes étnicos más significativos en la historia del país y en la cultura nacional.
Si se fuera profundamente fiel al verdadero “fondo de historia” se percibiría que a veces aparece enmascarado el triunfo del extremeño inmundo y asesino que fue Vasco Porcallo de Figueroa, como lo fueron también otros oriundos de Extremadura, como Diego Velázquez y Pánfilo de Narváez, por encima de la débil resistencia autóctona.
El Sermón del Arrepentimiento del Padre las Casas, pronunciado en Sancti Spíritus el 4 de junio de 1514, seguramente, no repara ninguna injustica ni restaña ninguna herida. Ya no era reparable respecto de los indios y nunca lo fue a posteriori en relación con los negros traídos de África, dos tercios de los cuales murieron en el trayecto.
No fueron fundaciones las que se produjeron, sino masacres, como se cometen otras en la historia de hoy, con medios más modernos y objetivos igualmente perversos, pues persiste su naturaleza esencial.
Sobre esto se puede reflexionar con los versos de Nicolás Guillén, el poeta que murió ignorando al menos uno de sus apellidos ancestrales, como ocurre ahora con todos los negros de Cuba y en todos los países donde existió aquel cautiverio que robó su apellido verdadero a tantos millones de esclavos.
Meditar sobre esto, cuando se transita por las redondas y a veces incómodas piedras de las calles trinitarias, conduce a rememorar los más de 500 años del surgimiento de la villa simbiótica, muestrario del pasado y del presente, quizás la única que ha elegido una forma flexible de conmemorar –el segundo domingo de enero- aquella fecha impuesta por las circunstancias de la Historia.

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Casa de Ernesto Lecuona en La Timba

Casa de descanso de Ernesto Lecuona en La Timba, vista actual, visitada por Albert Einstein en 1930.

Por Ernesto Montero Acuña

Con trazos de fino pincel se debe dibujar cómo el barrio marginal de la Timba pasó a ser el centro urbano donde, durante más de cinco décadas, se sustituyen las casuchas de villa miseria por construcciones adecuadas a la vida confortable, para bien de uno de los sitios más céntricos en La Habana moderna.
Al transitar por la avenida Paseo desde Boyeros a Zapata se percibe, a derecha y a izquierda, una urbanización con sobria dimensión nueva, aunque es el mismo lugar donde nació Chano Pozo, el 7 de enero de 1915, y que visitó Albert Einstein, el 20 de diciembre de 1930.
El proyecto comunitario Todas las manos, de la Fundación Nicolás Guillén, aplica allí el sentido de los versos: “Alcemos una muralla/ juntando todas las manos;/ los negros, sus manos negras,/ los blancos, sus blancas manos” (1), como apelación a la convivencia sin distingos, al desarrollo del medio urbano y al enriquecimiento de la cultura originaria.
Datos de la Fundación reflejan que al barrio se le nombró La Timba debido a que en la actual calle Zapata, su límite norte, existía una tienda minorista o bodega que expendía pan con queso y dulce de guayaba, cuyas barras provenían, en cajas de madera, de una firma norteamericana nombrada “Timber”, de la cual derivó a Pan con Timba.
Bajo el nombre del Poeta Nacional de Cuba, esta institución cultural contribuye con su gestión a enriquecer un barrio antes considerado marginal, cuya fundación se fija el 20 de mayo de 1914, hace más de cien años, en la zona de San Antonio Chiquito, por el ingenio azucarero homónimo que existió en el entorno.
Originalmente surgido al este de Paseo, en la actual intersección de las calles Zapata y A, Pan con Timba reflejaba ya en los censos de 1864 y 1865 una apreciable expansión poblacional, algo que se acentuó con el Cementerio Cristóbal Colón y la consiguiente mejoría en la comunicación con el centro de La Habana.
El camposanto capitalino, uno de los primeros del mundo en valores patrimoniales y en extensión, fue ideado en 1854 por el gobernador español Marqués Jacobo de la Pezuela, quien dispuso su creación debido a la insuficiente capacidad del anticuado Cementerio de Espada.
Por Real Decreto del 28 de julio de 1866 se aprobó iniciar las obras, que comenzaron efectivamente el 30 de octubre de 1871 y concluyeron quince años después, el 2 de julio de 1886. Tanto como hoy, se destacaba entonces su arco de entrada con el conjunto escultórico, en mármol de Carrara, que simboliza las virtudes fe, esperanza y caridad.
De este modo se ha conformado la historia del inicial Pan con Timba como un lugar de profunda raigambre cultural, en la cual se integran lo racial y lo popular, hasta conformar una comunidad donde entrelazan “los negros sus manos negras, los blancos sus blancas manos”.

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Por Ernesto Montero Acuña

…lo ocurrido en la zona del Canal es un terrible ejemplo —uno más— para los pueblos de nuestro continente…

Nicolás Guillén

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No será fácil para los estudiantes de Historia, en los años venideros, comprender lo acontecido durante los siglos XIX, XX y XXI en las relaciones de Estados Unidos con las naciones de Latinoamérica y el Caribe, entre cuyos actos se encuentra la acción militar codificada como Causa justa, mediante la cual la Unión Americana invadió a Panamá al costo de varios miles de vidas de sus pobladores, en 1989.
Antes había ocurrido otra agresión, en 1964: “Mientras los yanquis están armando la de Dios es Cristo por quítame allá esas guaguas, he aquí que sus bárbaras tropas desembarcan en Panamá y ametrallan a la población indefensa. Resultado: veinte muertos y trescientos heridos” (1), como denunció el poeta Nicolás Guillén en el periódico Hoy, el 11 de enero, veinticinco años antes de que aconteciera Causa Justa. Ambas han sido agresiones militares de gran envergadura, contra panameños indefensos.
Una amplificada información sobre la falsa agresión panameña a un marine del Norte fue el preludio de lo que acontecería en la Operation Just Cause Rangers, en 1989, muy difundida a través de cadenas de televisión estadounidenses para crear una cortina de humo de cuya falsedad cualquier conocedor de tales prácticas, con respecto a los pueblos latinoamericanos y caribeños, hubiera podido darse cuenta.
En fin, la noticia de que un oficial de Estados Unidos y su novia habían sido víctimas de fuerzas panameñas justificaba que el presidente George H. W. Bush diera la orden, la noche del 19 al 20 de diciembre de 1989, de que 26 mil soldados, con toda su capacidad en medios militares, la emprendieran contra el país istmeño y provocaran la muerte de hasta tres mil 500 civiles, según estadísticas internacionales, que podrían ser insuficientes.
Fuentes estadounidenses, por su parte, han mentido aduciendo datos inferiores, tal vez por suponer que la diferencia se debe a la disparidad en la forma de contabilizar las víctimas, aunque estaría muy bien que alguien, perspicaz, se preguntara si el pretexto de un marine agredido debía costar tantas vidas no involucradas en ningún acto violatorio de principio alguno que motivara la saña homicida de la fuerza imperial.
Panamá invasion41  Se detuvo al General Manuel Antonio Noriega, que años antes no había sido ajeno ni enemigo de Estados Unidos, y lo exhibieron conducido por estadounidenses con brazaletes de la Agencia Antidrogas de aquel país, como para que los inocentes estudiantes de Historia que existan dentro de algunos siglos –o tal vez milenios- se encuentren en la confusa situación de interpretar cómo una nación de dos millones 434 mil 964 habitantes entonces, la mitad mujeres, podría provocar la Cólera –es decir: la Causa- injusta de una potencia con 246 millones 819 mil pobladores.

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Por Ernesto Montero Acuña

La anécdota resulta tan ejemplarmente agramontina, que esa condición, unida a las circunstancias, le otorgan la veracidad requerida para certificarle la categoría de indudable.

Camagüeyanos de antaño contaban que cierto joven caballeresco desafió a duelo a un insolente oficial español por haber pisado, como chanza de mal gusto, la cola del largo vestido que cubría a una joven criolla asistente a cierta celebración festiva, en la que parece haber sido la Sociedad Filarmónica de Santa Cecilia. Esta se había fundado el 20 de noviembre de 1864, apenas cuatro años antes de la entrada de El Camagüey en la Guerra del 68.

Con antecedentes en 1853, como Sociedad Popular de Instrucción y Recreo, la Santa Cecilia renovó su carácter en la fecha referida del 1864, a la que se unió dos días más tarde el teatro El Fénix, ubicado en el entonces Callejón de Las Mercedes, contexto urbano que hoy podría considerarse a dos cuadras cortas de donde nació Ignacio Agramonte el 23 de diciembre de 1841.

Quienes acopiaban hechos propios del anecdotario heroico, dignos de preservarse, narraban como cierto que quien luego fue El Mayor llegó a batirse con el ofensor de la joven, trance del cual salió bien librado, a pesar de haber ocurrido cuando el dominio colonial de España se encontraba en gran plenitud, aunque el independentismo cubano también era pleno.

Lo indudable es que la acción resulta propia de quien unía ética, valor y patriotismo entrelazados, diríase que no solo al modo caballeroso, sino también al caballeresco. Así que a ciento setenta y tres años de distancia, Ignacio Agramonte se sostiene, perpetuo, en la memoria, en la historia y hasta en un anecdotario que trasciende su ámbito camagüeyano.

El asunto viene muy a propósito hoy por el nacimiento del ejemplar patriota en una casona de dos plantas, frente a la iglesia de Las Mercedes y a la entonces plaza homónima, “en la esquina de las calles de Soledad y Candelaria, para decirlo con los nombres que llevaban en el siglo XIX y a comienzos de éste”, como escribió Nicolás Guillén en una crónica (1) que publicó en el periódico Hoy, el 11de mayo de 1963, a noventa años de la muerte del patriota en Jimaguayú.

Apenas una década después, Silvio Rodríguez estrenó en la camagüeyana Plaza de San Juan de Dios su canción –más bien de todos- dedicada a El Mayor, “el mártir cuyo cadáver fue quemado por los voluntarios” [en ese mismo lugar] «con la leña que dio Mujica», después de paseársele como un dramático fardo a lomo de caballo por las calles de la ciudad”. Se le sepultó luego, apenas chamuscado, en una fosa común del cementerio de la entonces Santa María del Puerto del Príncipe.

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Por Ernesto Montero Acuña

  
Nicolás Guillén y Gabriel García Márquez reclamaron, cada uno en su momento, la descomercialización de una festividad cuyo componente familiar es creciente, con base histórica en el cristianismo, a pesar de la metamorfosis ecléctica que sufre hoy en países del Trópico.

Los días de Nochebuena, previos a la Natividad, estimulan este año en Cuba la intensificación de las celebraciones y, también, inducen a escribir sobre aquella, en un acto de creación que se ha relacionado frecuentemente con el parto.

“Escribir es parir”, solía confesar un viejo profesor de periodismo, con toda razón, aunque el alumbramiento fuera sin dolor. Se pretende, desde luego, cumplir el precepto de “amarás al prójimo como a ti mismo”, y para ello vendrá a socorrernos Nicolás Guillén.

En su crónica Pascuas otra vez… (1), describía el poeta los días finales de 1964: “No es frío diciembre en Cuba, aunque el aire sea más delgado que en el resto del año”. Aunque podía ser más robusto o más endeble el disfrute, según la posibilidad humana de acceso a la Navidad, algo que también reflejó en su poema Nochebuena (2).

Mas, las celebraciones vienen este año en Cuba, en cambio, con pisadas superiores a las de siete leguas y ascienden en una escala tan alta como era aciaga la incertidumbre hace 55 años, por estos mismos días.

Se perciben las festividades, hoy, como impulsadas por estímulos nuevos, aunque con arraigo antiguo, porque a la familia nacional se reintegran quienes faltaban en ella.

Transcurrirán siglos durante los que se recuerde el año del regreso de los Cinco (3) a casa, con el estímulo adicional para Gerardo Hernández de la hija que añadirá una luminosidad mayor a la que ya portaba.

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Por Ernesto Montero Acuña

Caricatura J. David

No suelen ir de la mano estadísticas y poesía, tal vez porque las conductas transitan en la siquis humana de la emoción a la razón, antes que a la acción, mediante un proceso en el cual el ser condiciona el hacer. Pero existen poetas que exhortan a que corran parejos el sentir y el actuar.

José Martí alertaba en Nuestra Améríca (1) acerca de ello, tal vez con acritud, pero también con aliento de largo alcance: “Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal” […].

Solo se trata aquí de mostrar lo que posiblemente permita comprender, aproximadamente, la trascendencia de Tengo (2), en el año en que se cumple el cincuentenario de la publicación del libro que contiene este poma trascendente en la obra de Nicolás Guillén y en la literatura y la historia cubanas.

El volumen compila obras poéticas mayormente aparecidas en diversos medios periodísticos con la urgencia que reclamaban los años iniciales de la revolución triunfante el 1 de enero de 1959, aunque también figuran poemas compuestos anteriormente, como, por ejemplo, Mella (1945), Pasionaria (1951). Un negro canta en Nueva York (1952), Che Guevara (1959) y algunos más.

Tengo es el canto entusiasmado de Guillén al advenimiento de lo que su obra premonitoria había reclamado y augurado con no menos de treinta años de anterioridad en West Indies, Ltd., su libro que consolidó en 1934, en profundidad, lo social y lo racial con lo nacional y lo regional antiimperialista, ya visible en su sección Pisto Manchego del periódico El Camagüeyano.

Debe deslindarse, sin embargo, lo que este poema canta y el resto de los que componen el volumen, pues, si bien están emparentados casi todos por los momentos de la concepción y el alumbramiento, parece atinado individualizarlos para el análisis y tal vez agrupar los de mayor semejanza entre sí. Pero no hay duda de que el paradigmático, señero y cimero es Tengo.

Así lo escribe el poeta: “Cuando me veo y toco/ yo, Juan sin Nada no más ayer,/ y hoy Juan con Todo,/y hoy con todo,/ vuelvo los ojos, miro,/ me veo y toco/ y me pregunto cómo ha podido ser.” Y añade: “Tengo, vamos a ver,/ tengo el gusto de andar por mi país,/ dueño de cuanto hay en él,/ mirando bien de cerca lo que antes/ nunca tuve ni podía tener”.

Mas, ¿a qué se refería en orden de prioridades? Es bien visible: “Zafra puedo decir,/ monte puedo decir,/ ciudad puedo decir,/ ejército decir,/ ya míos para siempre y tuyos, nuestros,/ y un ancho resplandor/ de rayo, estrella, flor. […] Tengo, vamos a ver,/ tengo el gusto de ir/ yo, campesino, obrero, gente simple,/ tengo el gusto de ir/ (es un ejemplo)/ a un banco y hablar con el administrador,/ no en inglés,/ no en señor”…

Es el canto feliz del poeta en representación de las generaciones que sufrieron la independencia frustrada en 1902, de la casi juvenil –salvo otras en las que pervivía la tradición- que hizo la revolución de 1959 y a la que se incorporó –mejor: se incorporaron- las que la doctora Graciela Pogolotti (3) identifica como la Generación agradecida, cabe pensar que refiriéndose al “yo, campesino, obrero, gente simple” del poema.

Guillén conocía, por supuesto, las desigualdades existentes en la Cuba de Tengo, entre 1959 y 1964, y no incurrió en el error de afirmar que “todos somos iguales”. Partió de la ejemplificación cierta de que todos tenemos los derechos que hasta entonces nos habían impedido las clases dominantes nacionales y las del imperialismo omnipresente mediante sus medios económicos y sus instrumentos de poder.

¿Qué no se podía antes de 1959?

Aún recuerdo al niño a quien el guardajurado del Ten Cents de Camagüey, establecimiento de baratijas de los estadounidenses almacenes Woolwort, corrió de la puerta de aquel comercio para que no “afeara” el acceso a los efectivos o potenciales compradores, parte de ellos pertenecientes a la burguesía terrateniente de aquella comarca de “pastores y sombreros”.

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Por Jorge Hernández Álvarez*

Yo recuerdo a mi padre cada día de mi vida, afirma Odalys Pérez, hija de Wilfredo, capitán del vuelo 455 saboteado en Barbados el 6 de octubre de 1976, en uno de los actos de terrorismo ejecutados por grupos extremistas al servicio de la CIA.

Con la voladura y caída al mar de un avión civil cubano con 73 personas a bordo, se consumó ese día uno de los más mortíferos sucesos derivados de la política agresiva que mantienen contra Cuba agrupaciones radicales de Miami, con financiamiento y apoyo de Estados Unidos.

Reconocido como el autor intelectual del sabotaje a la aeronave de Cubana de Aviación: el terrorista internacional Luis Posada Carriles, se pasea hoy impunemente por las calles miamenses bajo la protección del Gobierno norteamericano, denuncia Odalys.

De ese modo, esta cubana une su voz a la de miles de familias víctimas que claman justicia para los autores de las violentas acciones que cobraron -en más de medio siglo- la vida de tres mil 478 ciudadanos de la isla y dejado más de dos mil incapacitados.

El crimen de Barbados -como se le conoce en la historia- fue resultado de la ola de ataques promovidos por la CIA contra la Revolución Cubana, que incluía el asesinato de diplomáticos, sabotajes a lugares públicos y objetivos económicos, creación de bandas armadas y ametrallamientos costeros o aéreos a poblaciones civiles.

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Por Ernesto Montero Acuña

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Como lo esencial del periodismo es reflejar la trascendencia de cada día, algo que se ha bautizado con el lugar común de “historia cotidiana”, ocurre que la Prosa de prisa (1) de Nicolás Guillén, cual complemento de su obra poética, muestra la vigencia de dos momentos diáfanamente deslindados en la vida y la política nacionales.

Podría percibirse cierta diferencia entre la prosa periodística del poeta antes del triunfo revolucionario del primero de enero de 1959 en Cuba y la posteriormente escrita, quizás porque se encontrara cierto gracejo más frecuente en la primera etapa que en la segunda.

Su veta satírica aparece a la orden del día en su producción anterior al año 1959, tanto en la poética como en la periodística, aunque se debe remarcar, en ambos casos, la publicada en la prensa periódica de la época, sobre todo en el periódico Hoy, donde apareció originalmente su Sátira política, en verso.

Parece fácil distinguir, por lo pronto, que el hombre políticamente comprometido –sobre todo, el intelectual- asume de distintas maneras la realidad que lo circunda según se encuentre desde el poder o en contra de este, como es el caso de Guillén, quien fue opositor militante antes de 1959 y activo participante en la revolución triunfante.

Es bueno distinguir entre lo que varía porque las condiciones adversas fueron trocadas en favorables y lo que se mantiene con una constancia invariable en la obra y en la conducta del intelectual comunista, como lo expresó 34 años antes de que se iniciara la revolución en el poder.

 

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Por Ernesto Montero Acuña   

Con viento fresco, el Santísima Trinidad enrumbó por el río Guarabo una  mañana de diciembre de 1513 y se adentró en territorio de los arahuacos, quienes observaban con asombro, mas sin rebeldía, cómo arribaba la embarcación tripulada por hombres con rostros descoloridos.

Cuatro años antes, Diego de Nicuesa había empleado el Santísima Trinidad para llevar, por orden y cuenta del gobierno, treinta y seis esclavos negros a la Española. Esta vez venía detrás su similar el Ventura, ambos con su carga de cultura dominante.

A finales de aquel invernal diciembre, el Adelantado Diego Velázquez exploraba el mar y los ríos próximos para constituir, como ya existían otras dos en el oriente de Cuba, la villa que pensaba nombrar Xagua.

Alguna motivación ignota, la existencia de las otras dos, o acaso el nombre de la nave capitana, determinarían días después la denominación definitiva -Santísima Trinidad-, en lugar de la prevista.

El inicio de esta historia se sitúa en el miércoles 21-o tal vez en el viernes 23- de diciembre de 1513, cuando Velázquez arribó al Guaurabo, mientras que los arahuacos, inocentes, no salían de su asombro ni de su ingenuidad.

Desde tiempos inmemoriales, los indios provenientes de más al sur poblaban el cacicazgo de Guamuhaya en viviendas esparcidas por las orillas del río y sus afluentes, donde luego los colonizadores establecieron su caserío rústico.

El Adelantado elegía el sitio, que entonces nombraban Manzanilla, por “su condición saludable, su cielo claro y su aire puro y suave”. Allí escucharía la misa del 25 de diciembre, oficiada por el franciscano Fray Juan de Tesín, bajo el jigüe plantado en el centro del batey.

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Las preguntas que faltan

Los medios de comunicación no han hecho las preguntas pertinentes y mucho menos buscado las respuestas correctas sobre el saludo entre Barack Obama y Raúl Castro…

Iroel Sánchez Espinosa

Edición: AbcdeCuba

12/12/2013

            EXCLUSIVO

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                                 Saludo histórico entre los presidentes de Estados Unidos y Cuba.

  • Discurso de Raúl en el homenaje a Nelson Mandela
  • Perfil de Raúl Castro: Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba y Primer Secretario del Comité Central del PCC. Combatiente revolucionario, dirigente político, estadista y jefe militar. Le fue entregado el título honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Máximo Gómez en Primer Grado, en consideración a su larga trayectoria, sus grandes méritos revolucionarios y la consagración al deber durante estos años.
  • Perfil de Barack Obama: Cuadragésimo cuarto y actual presidente de los Estados Unidos de América. Reelegido en su cargo en las elecciones presidenciales del 6 de noviembre de 2012. Es el primer presidente negro en toda la historia de ese país.
  • Palabras de Mandela en su visita a Cuba el 26 de Julio de 1991.
  • Discurso de Fidel por el 26 de Julio de 1991 en Matanzas.
  • Conflicto Cuba – Estados Unidos.
  • En un inicio, cuando comenzó la ayuda militar a Angola, Cuba envió a medio millar de efectivos para crear cuatro centros denominados Centros de Instrucción Revolucionaria.
  • El 5 de noviembre Fidel despide las primeras fuerzas; ese día
    precisamente, se cumplían ciento treinta y dos años del sacrificio de la esclava Carlota.
  • las derrotas militares en Cuito Cuanavale, el golpe en Calueque, las bajas sufridas
    de soldados blancos y el impacto psicológico de la derrota militar, fue lo que al final
    conmovió al régimen racista de Sudáfrica y lo obligó a sentarse a la mesa de
    negociaciones.
  • Consulte además el Compendio Informativo del CIP: “Operación Carlota: Epopeya cubana en tierra Africana.

Prácticamente todos los medios de comunicación del mundo se han hecho eco del saludo entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y el líder cubano Raúl Castro en el funeral de Nelson Mandela. Algunos se han remitido al saludo casual entre Fidel y Bill Clinton durante la Cumbre del Milenio del año 2000 en la ONU, pero esta vez no ha habido casualidad y, sin embargo, los medios no han hecho las preguntas pertinentes y mucho menos buscado las respuestas correctas.

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Por Ernesto Montero Acuña 

Cinta amarilla

Con elevado componente afectivo y humano, Ata una cinta amarilla alrededor del viejo roble (Tie a Yellow Ribbon Round the Old Oak Tree) es una canción escrita por Irwin Levine y L. Rusell Brown y grabada por Tony Orlando en la década de 1970, aunque con larga tradición simbólica en la cultura estadounidense.

Durante al menos cuatro siglos, la canción original ha aparecido en diversas formas, siempre sobre la base del motivo poético relacionado con la mujer sometida a la dura prueba que significa esperar el regreso del amado y, a la vez, a la impaciencia de quien deberá retornar sin saber cuándo será el reencuentro.

Su simbolismo llegó a ser muy conocido en la vida civil del país en la década de los setentas del siglo XX, por razones históricas muy significativas. En diversas circunstancias e, incluso en numerosos países, la cinta ha estado relacionada con el gran drama de la separación obligada, el retorno demorado o imposible y, en fin, con la dolorosa situación que significa la espera sin término conocido.

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ENTREVISTA CON JOSE PERTIERRA

“Lo que fue Emile Zolá para Dreyfus, será René para los Cinco”

Publicada el 13 septiembre de 2013

Por Iroel Sánchez

José Pertierra  José Pertierra es cubano, viajó a Estados Unidos a los 9 años y se graduó en leyes por la Universidad de Georgetown en Washington DC, ciudad donde reside y tiene su bufete. Como profesional se ha especializado en casos de Derechos Humanos e Inmigración. Representa al gobierno venezolano en el caso para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles y ha seguido muy de cerca desde su mismo origen el caso de “Los Cinco”. A propósito de cumplirse quince años del arresto en Miami de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González, Pertierra accedió a responder este cuestionario a Iroel Sánchez: Suponiendo que tuvieras que explicarle a un norteamericano promedio el llamado “Caso de Los Cinco“, ¿qué le dirías?

José Pertierra: He estado tratando de explicarle esto al pueblo estadounidense desde hace años. El problema es que ha sido muy difícil hacerle llegar el mensaje. Los Cinco son inocentes de haber conspirado para cometer espionaje en contra de los Estados Unidos. Fueron condenados en Miami, a pesar de que la fiscalía no pudo presentar ni un solo documento clasificado que hayan obtenido o tratado de obtener. Fueron condenados, porque Miami es una ciudad sumamente parcializada en contra de Cuba. El pueblo estadounidense se enteró, creo que por primera vez, de ese fenómeno cuando el caso Elián. Solamente en Miami alguien en su sano juicio puede pensar que hay que quitarle la patria potestad al padre de un niñito de 6 años, únicamente porque el padre desea vivir con su hijo en Cuba.

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