Por Ernesto Montero Acuña*
Fotos: Yamilé Fernández

Doctores Humberto González, director, al fondo; y René Madruga, jefe de radioterapia.

La Habana (Prensa Latina) Como en toda Cuba, el quinquenio de mayores avances en el hospital oncológico María Curie, de Camagüey, será el de 2015 al 2020, tanto en los tratamientos como en las condiciones materiales y técnicas para la prestación de los servicios.
El doctor Humberto González Duarte, director del centro hospitalario que atiende las provincias de Camagüey, Ciego de Ávila y Las Tunas, afirmó a Prensa Latina (PL) que, “por lo que se ha hecho y por lo que tenemos previsto, este será el mejor período en la historia de la institución e incluso en el país”.
Con larga experiencia en la medicina, explicó que, debido al derrumbe del campo socialista europeo, el María Curie se sumió en un estado de obsolescencia técnica durante años sumamente difíciles, pero en el 2020 arribará a su aniversario 65 con una situación inimaginable antes.
Asimismo reconoció que en el 2015 el Estado otorgó el financiamiento posible y logró mantener estas instituciones en los primeros niveles del mundo, con mayor esperanza de vida y de supervivencia, al extremo de que se incursiona en los pasos iniciales de que el cáncer se maneje como una enfermedad crónica más.
El María Curie cuenta con 66 galenos provenientes de diversas especialidades —todos calificados en oncología— y posee 100 camas para ingresos hospitalarios.
Los médicos se distribuyen en las áreas quirúrgica y de urología, ginecología, cirugía esplénica, mastología, proctología, radioterapia, medicina nuclear, un grupo básico de trabajo para tumores periféricos y otros de laboratorio clínico y anatomía patológica, formados como tales en la carrera de medicina o con preparación posterior en oncología.
Médico desde 1987 y especialista en administración de salud desde 1993, González precisó que hoy la cirugía es la principal elección para el tratamiento oncológico, de modo que la aplicación de las radio y quimioterapia se convierten en complementarias.
Sobre el desarrollo del María Curie, a unos 505 kilómetros de La Habana, explicó que se acomete desde el 2015 un proceso de construcción relacionado con su necesaria ampliación, aunque también incluye la instalación de nuevos equipamientos.
Las áreas de consulta externa, que se tomaron para la instalación del tomógrafo hace cerca de dos años, junto con otros equipos, se ampliarán en el futuro próximo, ya que la institución fue siempre muy pequeña y ahora, además, aumentan los pacientes.

HITOS EN LA HISTORIA

El doctor Mario Valentín Mendoza del Pino, oncólogo con 50 años de experiencia —ocho de ellos como director del hospital—, explicó a PL que la primera piedra para su construcción se colocó el 24 de febrero de 1953, y que la inauguración se produjo, como dispensario, el 3 de diciembre de 1955, Día de la Medicina Latinoamericana.
El financiamiento, tanto para la Liga Contra el Cáncer en Camagüey en 1943, como para las obras, se obtuvo mediante recaudaciones públicas, como colectas, ferias, exhibiciones de modas y otras, e incluso, luego los médicos y estomatólogos trabajaron gratis, pues no había con qué pagarles.
Añadió que al triunfo de la Revolución en 1959, cuando la situación era ya caótica, el actual segundo secretario del comité central del Partido, José Ramón Machado Ventura, obtuvo en Camagüey un préstamo para la ampliación, mediante el cual se añadió la segunda sala, ycontó a partir de entonces con más de 80 camas.
El nombre de la científica María Curie, nacida en Polonia y naturalizada francesa, se le puso bajo la dirección de Mendoza del Pino en 1977, por ser la descubridora del radio y el polonio y haber dirigido los primeros estudios para el tratamiento de neoplasias con isótopos radiactivos.
Creó el Instituto Curie —apellido de su esposo Pierre— en París y en Varsovia, aún entre los principales centros de investigación médica en el mundo. Fue la primera mujer en recibir el Premio Nobel y también la primera persona en obtenerlo dos veces, en las especialidades de Física, 1903, y Química, 1911.
Sobre el futuro próximo, el doctor González explicó, por su parte, que está prevista la creación de un bloque con los servicios de laboratorio, microbiología, consulta externa, rehabilitación, medicina natural y tradicional, ensayo clínico y farmacia, todos con gran número de pacientes.
Aclaró que otros incluidos en el plan director son los de anatomía patológica, un sostén muy importante, porque aquí todo tiene que ser estudiado y definido histológicamente; y realizar una reparación capital, que incluye la morgue y las áreas socio administrativa y docente.
Existen grandes perspectivas por la atención institucional que recibe el hospital debido a su repercusión en las tres provincias que atiende y, en correspondencia, el Estado mantiene la asignación de equipos y medios técnicos.
También la provincia aplica la correspondiente priorización constructiva desde el 2015, precisó.
Como una de las mayores realizaciones en perspectiva, González incluyó la instalación del acelerador lineal para las radiaciones, una inversión de gran envergadura que requiere dos búnquers y muros muy especializados, en la que se han dado pasos, pero que no se podría concluir antes del 2022.
Esos equipos, los segundos más modernos en el mundo, están instalados en el Instituto de Oncología de La Habana, el hospital Hermanos Ameijeiras y el Cimex.
Añadióque existen avances en computación, pero insuficientes, por lo que se deben incrementar en el presente año con la digitalización de las historias clínicas, los turnos y en otras áreas, lo cual requiere no menos de 40 máquinas más.
Hace tres años nuestras instituciones empezaron a prestar atención a extranjeros y a cubanos residentes en el exterior, para lo cual la oficina de servicios médicos establece normas y precios muy inferiores siempre a los existentes en otros países, explicó.


En nuestro hospital, concluyó, hemos asistido a este tipo de pacientes en las áreas de mastología, ginecología y oncológica, a las cuales podrían incorporarse las de radioterapia y medicina nuclear.
Uno de los varios equipos instalados en los años recientes.

MÁXIMAS CIENCIA Y CONCIENCIA

El doctor Lisandro Vilas Martínez, máster en ciencias médicas, aporta en el María Curie experiencia al desarrollo de medicamentos nacionales muy efectivos contra el cáncer, como el Nimotuzumab, aplicado a pacientes durante dos años o más.
Su utilización, según el también jefe de cirugía de cabeza y cuello en el hospital, es muy importante para el tratamiento, cada 15 días, a los enfermos en etapas avanzadas, aparte de ser una opción terapéutica que mejora increíblemente la calidad de vida y, sobre todo, consigue que el dolor desaparezca.
Vilas declaró a PL que en la institución camagüeyana se utiliza el CIMAvax para el cáncer de pulmón, un medicamento cubano cuyo ensayo clínico aprobó la Agencia de Drogas y Alimentos de Estados Unidos, para aquel país.
Candace S. Johnson, presidenta y directora ejecutiva del Instituto para el Cáncer Roswell Park, confirmó a la prensa estadounidense, por su parte, que existe una colaboración suscrita al respecto con el Centro de Inmunología Molecular (CIM) de La Habana.
Ambas instituciones mantenían cierta relación desde el 2011, debido a que el producto ofrece una terapia novedosa a los pacientes de aquel país, con esta afección, considerada en EE.UU. la principal causa de muerte por cáncer.
Johnson aclaró a la prensa que el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, la invitó a participar en una misión comercial a Cuba en la primavera del 2015, al final de la cual se firmó el acuerdo formal entre el CIM y la asociación que ella representa.
Calificó el hecho como un “momento visionario”, por lo creativo que resulta el enfoque cubano, ya que en vez de atacar el tumor una vez creado, apunta hacia los factores de crecimiento que lo alimentan.
Al respecto expresó que su instituto atribuye mayores perspectivas al CIMAvax, debido a que puede ser eficaz contra otros tipos de cánceres epiteliales, incluidos los de cabeza y cuello, colon, mama, próstata y páncreas.
Cuba aporta así un medio efectivo para combatir la dolencia en otros países y en instalaciones de la Isla, sobre lo cual el doctor Vilas confirmó que la incidencia de la enfermedad aumenta en pacientes jóvenes, sobre todo por el hábito de fumar y el alcoholismo.
Observamos en el primer caso una gran tendencia a que esas prácticas se incrementen y, asimismo, las correspondientes consecuencias, mayormente percibidas en personas con apenas 35 años de edad, aunque los mencionados no son los únicos factores de riesgo.
Vilas anunció al respecto la posibilidad de iniciar una consulta para oncofumadores, en quienes la manifestación inicial es la ronquera o disfonía. Queremos ganar tiempo en el diagnóstico precoz, porque, si en general, “el tiempo es oro”, en el cáncer es vida. Mientras más rápido lo diagnostiquemos, mucho mejores resultados tendremos.
En el María Curie formamos también especialistas de las provincias de Camagüey, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Las Tunas y Santiago de Cuba, con el objetivo de aplicar a tiempo el programa adecuado para obtener mayores sobrevivencia y calidad de vida y lograr así una menor sobrecarga en nuestro hospital, añadió.
De esta forma podemos tener, explicó, un mayor criterio único en el país, de modo que los casos se manejen con uniformidad y que, a la vez, se alivie nuestra institución. Como se aprecia, el personal existe y lo continuamos desarrollando.
Alertó acerca de que la palabra “oncológico” se interpreta como sinónimo de muerte, y realmente no es así. Sucede que, por ese falso concepto, recibimos a pacientes en estadios muy avanzados, y ello contribuye a la interpretación fatalista de la enfermedad. Pero aquí tenemos personas con sobrevida mayor de 15 años.
Llegan al hospital con su esperanza y eso nos da fuerza para intentar ofrecerles mayor sobrevivencia. Cada día cuenta, con calidad de vida. Ojalá algún día no fuera necesaria nuestra especialidad. Para mí no habría satisfacción mayor, pero la competencia actual de firmas farmacéuticas globalizadas convierte ese objetivo en algo muy difícil.
Por eso le digo, aseguró Vilas: “Si volviera a nacer me dedicaría nuevamente a la oncología”.

Atención a pacientes en el área de quimioterapia.

ONCÓLOGOS DE BUEN CORAZÓN

Al contrario que en Cuba, en el mundo desarrollado existen personas sin la posibilidad económica de recibir el tratamiento oncológico como corresponde, contrastó el doctor Raciel Ferrá Gilbao, subdirector del hospital, médico desde el 2004, clínico en oncología desde el 2015 y con una misión de cinco años en Venezuela.
Al respecto ejemplificó con la cirugía, la quimio y la radioterapia, que se combinan aquí según las requiere el paciente por sus características físicas y de salud, mientras que en otros países se le opera y luego le aplican la radio o la quimio de acuerdo con las posibilidades económicas, si las tiene.
Eso no debe ser así; lo correcto es tratar a cada uno según su estado. En Cuba se les da a los casos lo que cada uno requiere en cada momento, como debe ser, científicamente, enfatizó.
Para la quimioterapia existen medicamentos muy costosos y efectivos, pero numerosos pacientes en el mundo no disponen de los medios económicos y tienen que optar por tratamientos de segunda o tercera líneas.
En Cuba el límite nada más lo impone el bloqueo de Estados Unidos; y eso, cuando no podemos adquirirlos en alguno de los terceros países con los cuales tenemos relaciones en nuestro campo.
La decisión es aplicar lo que corresponda sin distinción de paciente: cirugía, quimio, radio, lo que cada uno requiera. Mi deber en esta institución es velar porque se cumplan todos los protocolos, según lo establecido, precisó.
Muchos enfermos y sus acompañantes dicen: “Como el Hospital Oncológico no hay”. Aquí hasta las auxiliares de limpieza son buenas con ellos: no ponen una mala cara, ni dan una mala respuesta.
En el María Curie hay médicos cubanos revolucionarios, que luchan por los pacientes hasta el último momento. Lo que difundimos por el mundo es que aquí se trabaja con tesón, con amor, con deseo de ayudar al prójimo.
Sobre un encuentro suyo con el ministro de Salud Pública en uno de los pasillos del hospital recordó: “Yo andaba con un corazón como símbolo, y él me preguntó qué significaba aquello. Y yo le dije: Mire, ministro, para ser médico se requiere un corazón. Pero, para ser oncólogo, hacen falta dos corazones”.
Así es la sensibilidad humana que se debe tener, porque mientras el paciente está respirando decimos: Hay vida y tenemos que luchar por ella. Más que todo, hace falta una gran sensibilidad para asistirlo cuando se encuentra así. Ayudarlo siempre a vivir. Por eso, corazón es lo que más se necesita para ser oncólogo.

* Editor de Servicios Especiales de Prensa Latina.