Por Ernesto Montero Acuña

La flor de lis se reconoce en heráldica como una de las cuatro figuras más populares, junto con la cruz, el águila y el león. Pero en la provincia cubana de Camagüey fue símbolo de un importante acontecimiento periodístico-literario en la vida de Nicolás Guillén, entonces joven director, periodista y poeta con una obra significativa ya.

La revista Lis, sostenida por su editor y cercanos colaboradores entre el 10 de enero de 1923 y el mes de junio de aquel año –por lo que solo contó con dieciocho números-, alcanza su aniversario noventa en este 2013, cuando se conmemoran los 55 de su libro La paloma de vuelo popular, lanzado por la Editorial Losada el 28 de diciembre de 1958, y coincide también con los 60 del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba y virtualmente con el triunfo de la Revolución cubana el primero de enero de 1959, compartido por Guillén.

Cuando se indaga acerca de la flor que dio nombre a la revista, se descubre que suele representársela, en heráldica, en color amarillo sobre un fondo azul, a lo que se añade que tradicionalmente se la visualiza en un campo y dispuesta de forma ordenada. Se la considera, desde la Edad Media, “emblème des rois de France”.

Más que la masculinidad, puede sugerir la belleza de la feminidad por su

configuración, la esbeltez de su figura, las sugerencias de sus líneas uniformes y su variable coloración. Motivo poético en el modernismo, se considera que uno de sus primeros usos simbólicos “parece darse en la decoración de la Puerta de Istar en Mesopotamia, construida por Nabucodonosor II” en el 575 a.n.e. y también se la relaciona con “determinados símbolos de la antigua Teotihuacán”, entre otras representaciones universalizadas.

De  la familia de los lirios que pueblan las antologías poéticas, pudo ser para Nicolás Guillén símbolo de la belleza y la constancia, en el mismo año en que se inició en el periódico El Camagüeyano –donde se encargaría de Pisto Manchego y de otras funciones editoriales- y precisamente en el que se conforman más sólidamente en él su poesía, su periodismo y su vuelco hacia una trayectoria intelectual y política consolidada cinco años después en la página Ideales de una raza del Diario de la Marina, con artículos contundentes primero y con sus Motivos de son dos años más tarde.

Por sí sola Lis es un significativo acontecimiento cultural camagüeyano y nacional, como hecho en sí y como augurio de la obra que sobrevendría. Sobre ello ilustra el análisis UNA REVISTA DE NICOLÁS GUILLÉN: apuntes sobre Lis, de las camagüeyanas M.Sc. Ernestina Hernández Bardanca y Lic. Alicia María Moreno Rodríguez, quienes para ello partieron de los números originales de la publicación, facilitados por Ángel Augier.

Las autoras exponen que el equipo de realización estaba formado por Nicolás Guillén como director, Francisco Guillén en la subdirección, Félix Nápoles como Jefe de Redacción, y a cargo de la administración, Pedro Cebrián. Sus directores la presentan como una revista literaria, artística y social. Se inicia con el editorial Palabras preliminares a cargo de Nicolás Guillén, en las que deja esclarecidos sus objetivos y proyecciones: contribuir a la difusión de la cultura y el progreso en Camagüey.

Más adelante exponen: En Lis existe una orientación definida en lo social. Tiene el propósito de llevar nuevas ideas y enriquecer los conocimientos. Sus páginas publican trabajos de carácter histórico, didáctico y cultural mediante una posición reflexiva y educativa. La revista critica problemas muy serios, tales como: la indiferencia colectiva, la indolencia ante el esfuerzo de sustentar una publicación seria y alejada de lo “político”, la poca vocación por la lectura y la inclinación a creer que la crítica de cualquier acto social, literario o artístico encierra una ofensa. En el tratamiento de estos aspectos debe destacarse la utilización del humor, que le imprime un tono reflexivo y de frescura, de sencillez y naturalidad al lenguaje utilizado.

Asimismo, la temática social ocupa el centro de sus páginas. La preocupación por el destino y los anhelos de la Patria, los problemas de la nacionalidad cubana y la significación de la República devienen tópicos recurrentes en los diferentes números de la publicación. Para lograr la pureza de los valores más genuinos de nuestra nacionalidad, existe la conciencia por parte de sus redactores de que es necesario desarrollar la instrucción y la educación. En el artículo “Los niños, la Patria del mañana“, de Guillermo Cisneros Zayas, se llama a la conciencia de los ciudadanos sobre la responsabilidad que entraña la formación de la niñez para el futuro de la Patria. Es significativo el espacio que se le reserva a la instrucción femenina. Uno de los trabajos más importantes, “Dos palabras nuevas sobre un tema viejo“, de Josefa Guillén, destaca la importancia, necesidad y posibilidad de la mujer en el desarrollo intelectual, como se muestra en http://espacios.trabajadores.cu/nicolasguillen/2013/03/lis-noventa-anos-de-otra-flor/

Puede asegurarse que, flor o símbolo, Lis fue en Cuba hito en la obra mayor del poeta.

* Lirio en español; en francés, “plante de la famille des liliacées”.

Centro de Estudios Nicolás Guillén en Camagüey