20 detenidos por desahucios

Por Ernesto Montero Acuña

Nicolás Guillén en su Son del desahucio escribió que “el problema es muy serio, porque no hay con qué pagar”, cuando los desalojos en Cuba eran semejantes a los de la España actual, si bien menos peores.

La madrileña web Teinteresa publicó el 8 de noviembre del 2012 que, desde el estallido de la burbuja hipotecaria -así la llama sin precisar fecha-, unos 350 mil hogares se han quedado sin techo y con la deuda a cuestas, según dato del mes de marzo, ya que desde entonces hasta el penúltimo mes del año habían aumentado en el 13,4 por ciento.

Cuba mostraba una injusticia menos semejante, pues el desalojo se producía por no pagar al propietario el alquiler de la vivienda que habitaba el inquilino, que no poseía hogar propio. Mas, en la península de los antecesores de más de la mitad de los cubanos, se despoja al propietario que habita su vivienda, y luego se ve obligado, además, a amortizar su deuda bancaria.

La crisis ha originado que el muy cubano Son del desahucio se haya convertido en “El nuevo himno de combate del 15 M”, que reivindica al cantante español Hilario Camacho, ya fallecido, quien en 1968 había grabado el poema en “su primer single”.

Así que, a lo madrileño, El boletín.com identifica la canción como “un himno antifranquista en aquel tiempo en que, como ahora, los estudiantes tomaban la calle”.

Es “la nueva canción de guerra del 15 M”, en alusión al actual movimiento de protesta, y rememora que “la letra del tema en la que el poeta cubano narraba una situación habitual en la Cuba anterior a la revolución a mediados del pasado siglo XX tiene ahora un claro paralelismo con lo que pasa en España en este inicio de la segunda década del XXI”.

Considera esta publicación que “la lamentable realidad social que golpea a gran parte de la población más golpeada por la crisis que, tras perder su trabajo también pierde su casa, puede convertirse en un estímulo para que el público revise la obra imperecedera” del extraordinario Hilario Camacho, “demasiado contracultural y roquero para el gusto dominante en las filas de la progresía”.

La nota de Teinteresa, por otro lado, deja constancia de que la cifra continúa aumentando, “a pesar de que el Gobierno aprobó un código de buenas prácticas para intentar que la entrega del piso saldara la deuda en casos en los que la familia esté en el paro y la asfixia económica sea insufrible”. Se ha llegado al extremo de que los juzgados registraran 18 mil 668 casos de lanzamientos (desalojos), “la mayor cifra de la historia” española.

Mas no se olvida que “el drama de los desahucios va más allá de la pérdida del inmueble. Para muchos afectados es peor la frustración personal por arrastrar una deuda que les deja sin capacidad de maniobra y en la lista de morosos. Si a esto se suma el desempleo, el riesgo de exclusión social se agrava”.

Sin vivienda, sin empleo y con la deuda hipotecaria, algunos españoles han optado por el suicidio como puerta de salida, creyendo a lo mejor que es la de entrada, a la inversa de cómo propone Guillén en su Son del desahucio, publicado en 1937 en Cantos para soldados y sones para turistas.

III. SON DEL DESAHUCIO

– El alquiler se cumplió:

te tienes que mudar;

ay, pero el problema es serio,

muy serio,

pero el problema es muy serio,

porque no hay con qué pagar.

Si encuentras cuarto vacío,

te tienes que mudar,

y si acaso no lo encuentras,

te tienes que mudar.

Si el dueño dice: “Lo siento”,

te tienes que mudar;

pero si no dice nada,

te tienes que mudar.

Como quiera, como quiera,

te tienes que mudar;

con dinero, sin dinero,

te tienes que mudar;

donde sea, como sea,

te tienes que mudar,

te tienes que mudar,

¡te tienes que mudar!

…………………………….

Conozco hoteles vacíos

y casas sin habitantes:

¿cómo voy a estar de pie,

con tantos puestos vacantes?

Calma, mi compadre, calma,

vamos, los dos a cantar;

que llegue el casero ahora,

él nos podrá acompañar.

¿Es que a usted lo achica el miedo?

No, señor;

a mí no me achica el miedo,

y aquí me quedo,

sí, señor,

y aquí me quedo,

sí señor,

y aquí me quedo…

La ley no favorece en España, pues, según Europa Press, la diputada de Unión, Progreso y Democracia Irene Lozano prevé que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea acabe condenando a su país por mantener una normativa hipotecaria contraria al derecho comunitario.

El asunto es que la legislación española no incluye un recurso legal “eficaz”, añade la información, para que los ciudadanos puedan recurrir las ejecuciones hipotecarias cuando los contratos tengan cláusulas abusivas.

Así que el ordenamiento jurídico peninsular “no permite paralizar los desahucios invocando una cláusula abusiva, sino que la ejecución y el desahucio prosiguen su curso y sólo se puede dirimir el posible abuso en un proceso nuevo y diferente”, algo que es “incompatible con la directiva europea pues menoscaba la eficacia de la protección que ésta persigue”.

Dentro de esta lógica europea, la abogada asegura que la Ley Hipotecaria española “no constituye una protección efectiva contra las cláusulas abusivas del contrato” del consumidor, pues este debe “soportar indefenso la ejecución de la hipoteca con la consiguiente subasta forzosa de su vivienda, la pérdida de la propiedad que la acompaña y el desalojo”, y que solo después pueda –parece que solo en teoría- “ejercitar la acción de daños y perjuicios”.

Se queda sin vivienda, sin dinero, endeudado y desempleado.

Así se manifiesta la situación en la España que algún partido político, con raigambre franquista, aspira exportar a la América en progreso. Por lo pronto, parecería necesario con Guillén repetir:

No, señor;

a mí no me achica el miedo,

y aquí me quedo,

sí, señor,

y aquí me quedo,

sí señor,

y aquí me quedo…