Fotorreportaje

Por Ernesto Montero Acuña

Fotos: Ismael Francisco-PL y Archivo.

* Con link al Comunicado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba sobre la visita de Benedicto XVI
Por la Avenida de la Conciliación se arriba a la Plaza de San Pedro y a la monumental Basílica con su impresionante cúpula central, obra del arquitecto, escultor y pintor italiano Miguel Ángel Buonarroti.  Más allá se encuentra el pulso universal de esta Ciudad-Estado.

El espacio interior de la Basílica es el mayor para una iglesia cristiana en el mundo. Presenta 193 metros de longitud, 44,5 de altura y abarca una superficie de 2,3 hectáreas, según datos enciclopédicos. Aunque sus valores culturales trascienden las dimensiones arquitectónicas.


Figura también como la mayor obra de la cristiandad y, según especialistas, modificó radicalmente la arquitectura precedente a Miguel Ángel, quien esculpió para ella La Pietá, su obra predilecta. La Basílica atesora inapreciables valores históricos, arquitectónicos, artísticos y culturales del catolicismo y el cristianismo. 

Con posición dominante en el horizonte romano, fue iniciada sobre la antigua basílica constantiniana el 18 de abril de 1506 y concluida el 18 de noviembre de 1626, en el siete por ciento de las 44 hectáreas vaticanas. El desgaste sobre un pie de la estatua de San Pedro revela el paso cotidiano de la mano de los feligreses sobre la pulida superficie.

A la Plaza impresionante se abre la Avenida de la Conciliación, de unos 500 metros, a partir del Castel Sant’Angelo, en la ribera occidental del Tíber. Su diseño persigue que los diez millones de peregrinos que se estima concurran anualmente al Vaticano, al salir de la oscuridad citadina experimenten la súbita luz de la Plaza, como realmente ocurre.

La Ciudad-Estado del Vaticano alberga a la Santa Sede y debe su existencia  a la firma del Pacto de Letrán, del 11 de febrero de 1929. Su máxima autoridad es el Sumo Pontífice, quien delega las funciones de gobierno en el Secretario de Estado. Como es universalmente conocido, el líder del catolicismo es Benedicto XVI, sucesor de Juan Pablo II. Y al igual que  su antecesor, el actual Papa programó una visita  a Cuba.

Karol Józef Wojtyla permaneció en este país caribeño del 21 al 25 de enero de 1998, en un viaje calificado como histórico y durante el cual recorrió la isla y se entrevistó con Fidel Castro. Antes, el 19 de noviembre de 1996, había recibido al líder cubano una mañana de fina llovizna invernal en Roma. Los numerosos congregantes en la Plaza de San Pedro quizás no pudieran suponer el histórico acontecimiento que allí ocurría.

Sobre la visita de Juan Pablo II a la isla antillana, el cardenal Tarcisio Bertone narra en Un cuore grande, Omaggio a Giovanni Paolo II  (Un gran corazón. Homenaje a Juan Pablo II), editado por la Librería Vaticana,  que “Fidel Castro mostró afecto por el Papa, que ya estaba enfermo”. A esto añadió una certera precisión:  “Juan Pablo II me confió que posiblemente ningún jefe de Estado se había preparado tan a fondo para una visita de un Pontífice”.

Tras el fallecimiento de un Papa, el nuevo Pontífice es elegido en la Capilla Sixtina, sede actual de los cónclaves papales y construida por encargo de Sixto IV entre 1477 y 1480. Está decorada con obras de Miguel Ángel, Rafael, Boticelli y los más grandes artistas de la época, algo que la torna deslumbrante.

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