Primera parte

Cero en respuestas de Gobierno

Por AbcdeCuba

Si la crisis griega fuera solo helénica o si el desempleo elevado y el Pacto del Euro fueran nada más españoles, la trascendencia sería grande, pero su magnitud no tendría tal carácter y alcance globales.

Se considera casi inevitable que la crisis económica griega desemboque en default, con efectos que se extenderán a la banca y a la economía de otros países, mucho más allá de la eurozona e, incluso, de la Unión Europea (UE).

Medios periodísticos se preguntan si podrían los gobiernos de la zona del euro sentarse de brazos cruzados a contemplar como Grecia le dice a sus acreedores que no recuperarán su dinero.

Según publicaciones la suspensión de pagos griega tendría consecuencias potencialmente catastróficas más allá de los tenedores de 486 mil millones de deuda soberana helénica.

Para medios periodísticos, ello incrementaría la percepción del riesgo de prestarle dinero a Irlanda y Portugal, provocando enormes pérdidas adicionales de cientos de miles de millones de dólares a esos países y a sus respectivos bancos.

BBC Mundo opinaba en su edición del pasado 21 de junio, que la suspensión de créditos al banco estadounidense Lehman Brohers “provocó la peor recesión global desde la década de 1930”, del mismo modo que un “default griego supondría un mazazo para las cuentas bancarias de toda Europa”.

De tal modo que los bancos de Grecia, Portugal e Irlanda solo sobrevivirían como entidades nacionalizadas, a la vez que algunos “en Francia, Alemania e incluso en Estados Unidos sufrirían pérdidas que pondrían sus recursos de capital en niveles peligrosamente bajos”.

El Banco Central Europeo, el mayor tenedor del mundo de bonos griegos, irlandeses y portugueses, “quebraría, requiriendo una fuerte inyección de apoyo financiero de algunos países del euro, lo que supondría una humillación de tal calado” para la institución financiera que tardaría años en recuperarse.

Por último, el euro no sobreviviría al default griego, pues se dejaría de percibir que la pertenencia a este, como sistema, es para siempre, y “cualquiera que le prestase a España, Italia o Francia tendría que ser compensado con un interés mayor por el riesgo -por muy remoto que fuera”.

Lo reseñado se traduce en que, a pesar de las enormes medidas económicas neoliberales que se le impusieron al pueblo griego, el cual las rechaza enérgicamente luego de aprobadas por el Parlamento, no sobrevendrá así la solución.

Estas deudas no serán totalmente liquidadas, ni las protestas dejarán de ser enormes en el país, la región y el mundo.

De ahí que los 17 miembros de la eurozona y otros seis de la UE hayan adoptado el llamado Pacto del Euro, consistente en un paquete de medidas destinadas fundamentalmente, según ellos, a combatir la crisis económica y la deuda externa.

Pretenden pagar los multimillonarios débitos respectivos, para evitar los defaults colectivos o sucesivos, descargando los efectos sobre las pensiones, los salarios, los puestos de trabajo público y los impuestos, a la vez que privatizan los bienes nacionales.

El Pacto, más que contribuir a solucionar el desempleo y la parálisis del tejido productivo europeo, conducirá inexorablemente, según analistas, a un mayor empobrecimiento de los ciudadanos.

En un análisis, la Asociación por la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Ayuda a los Ciudadanos (Attac) considera que significaría seguir mermando la capacidad de consumo de las familias y del Estado, lo que irá en sentido contrario a impulsar la recuperación económica.

Según las previsiones publicadas el 12 de junio, la mayor parte de las medidas recomendadas por la Comisión Europea a España, uno de los países en peor situación, no dejan lugar a dudas.

Institucionalmente, la Comisión propone la legislación de que se trate, pero “son el Parlamento y el Consejo los que la adoptan”. Luego aquella y los Estados miembros la aplican, aunque siempre la Comisión vela por que “se tome debidamente en cuenta”.

De ahí que la perspectiva, en cuanto al Pacto, sea aplicar sistemas permanentes de revisión de las pensiones, aumentando la edad de jubilación y reduciendo su importe en efectivo.

Se reforzará la reestructuración de las Cajas de Ahorro, mediante el avance en su definitiva privatización. Con una banca privatizada, aumentará la asfixia de los consumidores y de las pequeñas y medianas empresas, por diversas causas.

De igual forma se reducirán las cotizaciones de la seguridad social y aumentarán el Impuesto al Valor Agregado y los recargos aplicables a la energía.

Precisamente, ello se lanza cuando existe cuestionamiento sobre el nivel de las pensiones, el desempleo continúa disparándose, se limita la formación profesional y no se recicla a los miles de trabajadores expulsados de sus puestos por las medidas del acuerdo.

Se alega que la Comisión Europea anima a profundizar las llamadas reformas del mercado de trabajo, afectando la negociación colectiva y las políticas de empleo, en alguna medida aplicadas ya con absoluta ineficacia.

Para los sindicatos no se prevé ningún tipo de participación legal en la gestión y organización de las empresas y se imposibilita la garantía eficaz de que los sacrificios exigidos por el empresariado sean razonables e imprescindibles para lo que llaman viabilidad de las propias empresas.

“Los partidos que nos gobiernan, y los que tienen la posibilidad de gobernar en un futuro”, apunta la Attac, “no parecen estar dispuestos a oponerse a este tipo de medidas, sino más bien a ser copartícipes”.

Los firmantes del Pacto por la eurozona son Bélgica, Alemania, Estonia, Irlanda, Grecia, España, Francia, Italia, Chipre, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Austria, Portugal, Eslovenia, Eslovaquia y Finlandia, a los que se añaden Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumania, hasta totalizar 23.

Para analistas, se trata del retorno a las ya gastadas fórmulas económicas neoliberales, cuya caducidad transita por América Latina, pero con la agravante de que aplicarlas en una región de máximo desarrollo global dañará más a todo el mundo.

(Siga en  la segunda parte, análisis de los efectos.)


* Redacción Global de Prensa Latina.