Por AbcdeCuba

El revolucionario Ernesto Che Guevara, asesinado en Bolivia por instrucciones de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, acuñó la frase “en el imperialismo  no se puede confiar ni tantico así” y señalaba con los dedos índice y pulgar comprimidos.

    Tal aseveración es sostenida por generaciones de cubanos, que la asumen con el propósito de preservar su sistema político y la vida de una población que se considera, históricamente, bajo el interés geopolítico estadounidense.

En su defensa, Cuba emplea la conocida batalla de ideas, cuyo hecho inicial más relevante fue la lucha por la devolución del niño Elián González, retenido en Miami contra la voluntad de su familia y, especialmente, de la de su padre.

El 28 de noviembre de aquel año, el periódico Juventud Rebelde publicaba: “En horas del pasado 25 de noviembre, llegaron noticias de que una embarcación con 14 inmigrantes ilegales a bordo procedente de Cuba, zozobró cerca de las costas de la Florida”.

A lo que añadía: “Según informaciones ulteriores más precisas, una pareja de sobrevivientes fue encontrada frente a Key Biscayne, y un niño de cinco años fue descubierto asido a un neumático frente a Haulover Inlet, cerca de Miami”.

Hoy aquel niño es un joven que vive y se desarrolla en su país y al calor de su verdadera familia.

Al respecto el ex presidente Fidel Castro ha asegurado reiteradamente que los problemas en el mundo no se resolverán por la guerra, sino que serán las ideas las que decidan.

Cada curso escolar, cientos de miles de estudiantes universitarios asisten a las aulas en los 168 municipios del país, entre una población algo superior a los 11 millones de habitantes.

Los que aprueben en el 2011 sus correspondientes exámenes de ingreso, podrán optar en Cuba por 81 mil plazas para cursar estudios superiores, en un país donde nadie está socialmente excluido de la educación, desde la universalizada enseñanza primaria.

Funcionan dos canales educativos de televisión –que no excluyen la programación variada– adicionales a  otros dos y a los centros de televisión locales, a la vez que aumentan las publicaciones, las tiradas impresas y los libros.

Ahora la batalla es por liberar a cinco cubanos presos en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo; eliminar la legislación que establece el bloqueo y lograr el cese de la guerra económica contra Cuba.

El país contrarresta las consecuencias de la crisis económica que afecta a los países capitalistas más desarrollados, y propaga la batalla por la paz y los objetivos por elevar la educación y la cultura, en lo que apoya a los demás integrantes del ALBA.

Sus programas en educación y salud se extienden a casi toda la región y a otras numerosas naciones del mundo, desde que en abril de 2003 surgió un nuevo tipo de colaboración con una brigada médica que inició el programa Barrio Adentro en Venezuela.

Esto se extendió con la Misión Milagro el 5 de julio de 2005, sin precedentes en la historia de la salud internacional, debido a que posibilitó, hasta marzo de 2009, la operación de un millón 554 mil 662 pacientes de 35 países involucrados.

Cuba también colaboró en aquella etapa a la creación de 61 centros oftalmológicos con 92 puntos quirúrgicos donados por la isla a 20 países.

Una iniciativa de gran  trascendencia fue la creación del contingente internacional de médicos especializados en situaciones de desastres y graves epidemias Henry Reeve, el 19 de septiembre de 2005, para ofrecer  ayuda ante el huracán Katrina en los territorios estadounidenses afectados de Louisiana, Mississippi y Alabama.

El ofrecimiento fue desestimado por el gobierno del expresidente George W. Bush.

Pero, entre otras asistencias masivas prestadas luego, se encuentra la brindada a Haití ante el terremoto que destruyó a Puerto Príncipe, la capital, el 12 de enero de 2010;  por lo cual Cuba obtuvo el reconocimiento de la Organización Panamericana de la Salud.

En este país antillano, al que se le brinda asistencia ante la epidemia de cólera posterior,  se crearon dos laboratorios de prótesis y 30 salas de rehabilitación, para todos los habitantes.

Hasta el primer trimestre de ese mismo año, unos 38 mil colaboradores cubanos prestaban ayuda en este campo a 77 países del mundo.

Su personal médico había estudiado hasta el 2010, sin incluir a su propio país, a más de 471 mil 700 personas en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, un trabajo que se extendió entonces a San Vicente y las Granadinas.

Antes de iniciar su historia republicana, políticos estadounidenses han diseñado, con respecto al territorio cubano, planes de dominación mediante la fuerza militar, las redes de inteligencia, los medios periodísticos y las medidas económicas, comerciales y financieras, estas últimas vigentes desde 1962 y calificadas por la isla como bloqueo.

Los cubanos consideran que, de ningún modo, el empeño estadounidense ha sido pacífico.

El expresidente George W. Bush aseguró el 24 de octubre de 2007 en un discurso que la palabra clave hacia Cuba no sería estabilidad, sino libertad, lo que se consideró una advertencia al estilo Irak y Afganistán.

En una vidriera de La Habana podía leerse entonces en grandes caracteres: “La Revolución es indestructible. Su obra ya es eterna”. ¿Puede considerarse que esto sea absolutamente así?

También se cita frecuentemente la frase de José Martí: “De pensamiento es la guerra que se nos hace; ganémosla a pensamiento”. Pero, en verdad, ¿la guerra de Estados Unidos ha sido únicamente de pensamiento?

El presidente venezolano, Hugo Chávez, declaró el 10 de diciembre de 2007 en Buenos Aires que las grandes transnacionales de la información y la comunicación bombardean sin clemencia alguna las mentes de jóvenes y niños para convertirlos en seres sin pasado y lograr pueblos sin futuro.

Estados Unidos, dijo, “es el imperio más nefasto sobre la tierra y está ahí, a esta misma hora, en este momento, conspirando contra nuestros pueblos y tratando de derrocar gobiernos que quieren trabajar y construir en paz”.

En la guerra de ideas, añadió en otro momento, “el imperio arrecia y destina millones de dólares en distintas variantes, pero exactamente con el mismo formato”.

El 17 de junio de 2011, la Agencia para el Desarrollo Internacional,  más conocida por sus siglas USAID, recibió 21 millones de dólares para impulsar programas de desestabilización contra Cuba.

Espera adicionalmente que sean desbloqueados otros 20 millones, en medio de informaciones contradictorias.

Integrantes del equipo de trabajo de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, presidida por John Kerry, demócrata por Massachusetts, levantaron ese día la “suspensión” impuesta a estos últimos fondos, pero volvieron a imponerla el lunes.

Los que aspiren a recibir los 21 millones ya aprobados deberán contactar con la USAID antes del 18 de julio para obtener lo que les corresponda, según los epígrafes establecidos, todos con fines políticos adversos a la sociedad cubana actual.

El presidente Barack Obama ha insistido en que Latinoamérica se desmemorice respecto de este tipo de relaciones históricas -bicentenarias- para instaurar nuevos vínculos. Pero autoridades latinoamericanas opinan que la injerencia y las violaciones de la soberanía se mantienen.

Muchos países en esta región son sometidos a los mismos procedimientos históricos  que Cuba y luchan, exitosamente, por preserva su soberanía e independencia en paz, incluso frente a quienes hoy reclaman reimportar la colonia.

Desde cientos de años atrás han existido anexionistas en Latinoamérica, algo que se considera un peligro cierto y que es imprescindible contrarrestar, con  inteligencia y certeras medidas.

Médicos cubanos hacia Venezuela