Por Ernesto Montero Acuña

Christine Lagarde

Como novela por entregas, el cambio de dirección en el Fondo Monetario Internacional (FMI) no ha concluido, una semana después de lo inicialmente programado, y se anuncia ahora que se prolonga hasta fin de mes.

La más fuerte aspirante hasta el presente, según la práctica en el Fondo desde su inicio en 1946, es la francesa Christine Lagarde, a la cual le consideran ventajas como directiva por su experiencia, su condición de mujer y no atribuírsele posibles conductas como las de su antecesor, el también galo Dominique Strauss-Kahn.

No obstante, parece que han existido desacuerdos sobre la designación, pues inicialmente se había anunciado que la selección concluiría el 10 de junio, mas no se cumplió entonces y aún continúa sin definirse institucionalmente quién emergerá como triunfador, aunque ya se presume.

Es un viejo reclamo de los países del Sur, retomado por el Movimiento de Países No Alineados en Bali, ocupar una posición equitativa en  los organismos financieros internacionales, en este caso el FMI, en el cual las naciones desarrolladas de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos cuentan con el 50 por ciento de los votos.

Un rápido vistazo al Fondo arroja que el número de miembros es de 187, su sede se encuentra en Washington, DC, Estados Unidos; y cuenta con un director ejecutivo y 24 directores, para aplicar medidas sobre las finanzas del mundo, pero con un papel subalterno para los países meridionales.

Lo evidencia la propia elección en curso, con apariencia inicial de modificar la práctica histórica mediante la promoción de candidatos de países llamados en desarrollo, o no europeos, una intención que solo redundó en que emergiera como contra parte el mejicano Agustín Carstens.

Pero, si no se produce un cambio brusco de circunstancias, lo que no resulta previsible, todo conduce a suponer que el azteca no será el favorecido.

Es cierto que Lagarde y Carstens ya han sido oficial y formalmente proclamados  candidatos a la dirección del organismo financiero, el cual lo anunció el lunes 13 de junio. Pero todos los pronósticos favorecen por anticipado a la ex ministra francesa, lo que mantendría la tradición.

Se autopromovía el israelo-estadounidense Stanley Fischer, de 67 años y director del Banco Central de Israel, pero no fue incluido, sin que se indicaran razones, aunque se presupone que fue debido a la regla que establece 65 años como límite para aspirar a la gerencia del Fondo.

Por lo pronto, el Consejo Ejecutivo del FMI comenzó a evaluar las candidaturas para que el puesto se cubra hacia fines de junio, mes y medio después de que Strauss-Kahn fuera detenido en Nueva York por presunta agresión sexual contra una camarera del hotel en que se hospedaba.

Concluido el plazo para la presentación de candidatos, Lagarde (de 55 años) recibe los mayores y principales apoyos, sobre todo del fuerte bloque europeo, en el cual se aduce que se ha ocupado activamente de las llamadas crisis fiscales, como ministra francesa de Economía y Finanzas.

El FMI anuncia asimismo que  ó el Comité Ejecutivo se reunirá con los candidatos en Washington DC ó  y, posteriormente, abordará los puntos fuertes de estos para tomar una decisión, sin fijar fecha, aunque se añade que el objetivo es  ó completar el proceso de selección del nuevo director gerente para el 30 de junio ó .

Parece más bien un augurio del resultado.

De ahí que, hasta el presente, el asunto se asuma como la  ó crónica de una muerte anunciada ó , ya que la reconocida como gran favorita Lagarde visitó recientemente diversos países, entre ellos China e India, en busca de apoyo en el denominado mundo emergente, mayor escenario de su rival, y en virtud de que ya cuenta con el respaldo de la UE.

A su oponente se le considera más bien un confrontador formal, aunque se proclama representante de las economías en desarrollo, presenta un discurso que convoca a la transparencia en la selección del nuevo gerente y reclama la ruptura del pacto no escrito sobre la dirección del organismo financiero.

Despachos de prensa comienzan a reflejar decepción en cuanto al proceso, en virtud de que se esperaban cambios, pues al lanzar la convocatoria, el 20 de mayo, el FMI había prometido “que la selección del próximo director general se hará de manera abierta, transparente y fundada ó .

Pero la candidatura de Lagarde resulta idéntica a las que se impusieron desde 1946, por tratarse de una europea, aprobada por Estados Unidos.

Esto echa por tierra la predicción emitida, en agosto de 2007, por el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, al lanzar la de Strauss-Kahn, pues pronosticó que “el próximo director, con toda seguridad, no será europeo”. Pero más bien debió decir  ó todo ó  lo contrario.

De inicio, la idea de una competición mundial fue rápidamente desechada, algo criticado por las ONG que vigilan las actividades del FMI y militan a favor de reducir la influencia occidental en el seno de este.

Si bien este capítulo del proceso parece vencido, el próximo será más enconado, pues la crisis de la economía europea no cede.

El 16 de junio se reportaba, en Grecia, una tasa de desempleo del 16 por ciento en el primer trimestre de 2011, superior en el 1,7 a los últimos tres meses del año pasado y el 4,3 por encima de igual período en el 2010, según la Autoridad de Estadísticas Griega.

Esto es consecuencia de la debacle financiera que ha llevado el país a la recesión, agravada por rigurosos recortes, desempleo, privatizaciones y medidas contra programas sociales para reducir el déficit, sobre lo cual se reclama ahora más austeridad.

El presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Peter Turkson, pidió a la UE asumir su responsabilidad con sus miembros más débiles desde el punto de vista económico, según dijo a periodistas, pues esta decidió ser unión  ó sabiendo desde el inicio que en su interior existen países que no tienen la misma fuerza económica ó .

Analistas consideran que se trata de una alusión muy marcada a Alemania y a otras naciones reticentes en el bloque.

Su percepción es que  ó alguna medida de austeridad es necesaria ó , pues  ó los negocios de tantos países europeos están cerrando porque dicen que los impuestos son demasiado altos ó , a lo que añadió que tal vez llegó el momento de bajarlos.

Ello se traduciría en nuevos y mayores recortes sociales en un país donde las protestas se tornan más frecuentes y crecientes, sin que aparezcan luces orientadoras, a la vez que se abre la perspectiva, clara, de que una nueva dosis de neoliberalismo se encuentra en camino, sea quien sea el director gerente del FMI.

De ahí que se augure una nueva directora, ya experimentada, y más de lo mismo.

PS. Tal era el pronóstico hasta el martes 28 de junio, cuando se cumplió la primera parte, mientras que el otro capítulo continúa.