Por AbcdeCuba

Cual caja de resonancia, voceros, medios masivos o redes sociales, con frecuencia también de naciones subdesarrolladas, reproducen acríticamente juicios provenientes de líderes o tendencias políticas contrarias a las mayorías.              

Publicaciones internacionales o locales -impresas, radiales o televisivas- y redes sociales o blogs suelen irrespetar la objetividad que dicen representar o la imparcialidad que suponen demostrar.

Deviene ilustrativa la censura aplicada hace un tiempo contra webs cubanas -y ahora veladamente también- por divulgar información y juicios presumiblemente no gratos.

Los controladores de redes sociales ocultaban o manipulaban información relacionada con un criminal internacional como Luis Posada Carriles, autor intelectual de la voladura de un avión civil de Cubana de Aviación y de varios atentados en hoteles habaneros, y otras de muy diverso tipo.

En un artículo publicado en Rebelión, Marcos Ávila lo relacionaba con la represión contra la ultracensurada Wikileaks y la persecución a Julian Assange, ahora toalmente silenciada, lo que muestra el control centralizado sobre los ciudadanos díscolos por parte de un grupo muy reducido, cohesionado y compacto de representantes de los grandes intereses económicos.

“Aunque los cables siguen publicándose”, aseguraba entonces en relación con el destape de la actividad conspirativa de diplomáticos estadounidenses en numerosos países, “ya no se pueden leer como antes. ¿A dónde si no está yendo a parar el remanente de 250 mil cables, de los que se han publicado apenas unos 3.000 y que ya no se encuentran ni en El País, ni en The Guardian?”, preguntaba.

Así era entonces todo lo que ahora permanece en el más absoluto silencio.

Tal vez prolifere demasiado la ilusión, por otro lado, de que por Internet se expande información objetiva al alcance de todos o, cuando menos, de grandes sectores poblacionales, a pesar de que solo menos de la sexta parte de la población mundial tiene acceso a una computadora y de que la calidad informativa se encuentra condicionada por el control muy desventajoso para ella sobre los medios de difusión.

Analistas consideran que la abundancia de grandes publicaciones impresas, cinematográficas, televisivas, radiales, discográficas, de una parte de la blogosfera y de las redes sociales no representan siempre reales posibilidades informativas, debido a su disfrute polarizado y a su uso mediático manipulado, como reflejo de un dominio social practicado por minorías y del control global aplicado por países industrializados.

Es muy grave el desequilibrio en el uso de medios que realmente podrían tener un amplio alcance social si respetaran su compromiso virtual con otras preferencias políticas de países e internautas con derecho a disfrutar de iguales consideraciones que los demás a informar y a estar informados, por ejemplo, sobre un terrorista al que se juzgaba por mentiroso.

En un artículo titulado Desigualdades mundiales y la Internet, aparecido en la red de redes, se expresa claramente que “hay muchos sitios Web y grupos de discusión donde se puede conseguir información y noticias que normalmente bloquea la prensa corporativa del sistema”, lo que es cierto.

Pero se les aplican medidas propias del sistema para proscribirlos total o parcialmente.

Con buen tino, el referido análisis refleja que “la ciberrealidad es que esta Internet se ha creado y desarrollado bajo el capitalismo. Los que controlan este sistema no tienen la menor intención de permitir que las nuevas tecnologías les ‘den poder’ a las masas populares de forma tal que pongan en peligro su sistema”.

A renglón seguido añade: “Su objetivo es usar este nuevo sistema de comunicaciones para modernizar, estabilizar y fortalecer sus redes mundiales de ganancias”.

Desigualdades mundiales… incorpora también a sus consideraciones que “para entrar a la Internet se necesita una computadora, una conexión por medio de un módem a una línea telefónica y un contrato con una computadora ‘anfitrión’ que está conectada directamente a la Internet”, lo que “es sencillamente inalcanzable para las masas populares del mundo”.

Un blog argentino que se identifica como Mundo perverso publicó el domingo primero de agosto de 2010 que “negar la propia subjetividad para presentarse como científicos de delantal blanco es propio del paradigma informativo que se derrumba en todo el mundo”, en referencia a los grandes medios.

Dejaba constancia de que los blogs, que califica como quinto poder, constituyen un amplio movimiento mediático en perspectiva, si bien limitados por los medios técnicos que les sirven de sustentación difusora.

No todos los que respeten los términos establecidos por los patrocinadores de los grandes medios o la mega red, son correspondientemente respetados.

Marc Raboy y Marcelo Solervincens, en su texto Medios de comunicación, consideran que “todo el mundo reconoce que la lógica del mercado es la que predomina y la que impone sus valores y sus condicionamientos sobre los modos de producción y de distribución, lo que acarrea consecuencias mayores sobre los contenidos y la naturaleza misma de la información”.

Debe añadirse que no solo condiciona el mercado, sino que también lo hacen las factibilidades técnicas, el dominio polarizado del mundo y los condicionamientos políticos que restringen las posibilidades de países y de ciudadanos de acceder en igualdad de condiciones a la llamada “telaraña” mundial.

Precisan los autores: “Es necesario destacar que en el contexto de la globalización neoliberal, la información ‘digital’ se ha transformado en una mercancía más que circula de acuerdo a las leyes del mercado de la oferta y la demanda”. Consideran asimismo que “según esta lógica, los medios no están vendiéndole información a los ciudadanos, están vendiendo los ciudadanos a los publicistas”.

Según ellos, “los contenidos resultan en distorsión de la realidad, fortaleciendo los estereotipos y reduciendo claramente la diversidad de los contenidos distribuidos”.

Cuba es el único país del hemisferio occidental sin conexión con el resto del mundo mediante cable coaxial submarino, a pesar de que uno estadounidense toca prácticamente su plataforma insular Norte.

Tal limitación se debe al bloqueo que le impone aquel país, lo que la obliga a emplear comunicaciones por satélite más lentas y costosas.

“La irrupción de la revolución de Internet y de la era digital”, revelan Raboy y Solervincens, “atrajo al sector de la información, con la perspectiva de ganancia fácil, a una plétora de industriales de los sectores más variados -electricidad, informática, armamento, construcción, teléfono, agua.

“Edificaron gigantescos imperios”, consignan, “que acapararon en pocas manos los medios de comunicación e integraron de manera vertical y horizontal los sectores de la información, la cultura y la diversión, separados anteriormente, con el desarrollo de conglomerados donde el conocimiento y los contenidos se transforman en una nueva mercancía”.

Mediante productos elaborados por las trasnacionales mediáticas en países del Primer Mundo, con enorme capacidad de difundir, controlar y metamorfosear los conceptos de justicia, solidaridad, independencia y soberanía, se imponen publicidad y patrones de consumo, conducta y cultura bajo apariencia de globalización inofensiva, pero con el propósito real de imperar.

De ellos parten hoy, según los criterios reflejados, la mayoría de los ecos contra voces en los antípodas políticos de una globalización mediática monopolizada y comercial, que parece situarse más al lado de criminales que de los promotores de la ética y la justicia.

Dentro de tales límites y contra esas condiciones, nuestros blogs tendrán que jugar un verdadero papel positivo en este mundo que merece un futuro esperanzador y no el de existir como quien viviera el último día.