Por Ernesto Montero Acuña

Pensar en la nacionalización de la globalización puede parecer una paradoja, enteramente posible si en cada país se preservan valores nacionales frente a la devaluada, culturalmente, industria del “entretenimiento” y la “cultura” globales.

Sólo es preciso utilizar, a la vez, Internet en función de lo nacional y auténtico y no dejarse seducir, hacia adentro, por antivalores de la “cultura global”. Dicho así, parece fácil. Pero se torna colosal.

Hasta aquí la moraleja. Ahora viene el cuento. Para sorpresa mía descubrí, no hace tanto, que la obra de Guillén tiene una amplia presencia en Internet, aunque mayormente –si bien con algunas excepciones– la más “inocua” políticamente hablando. No hay tanto antiimperialismo como debiera.

Existen varios miles de páginas web, sitios y secciones acerca del poeta, quien no pudo conocer las posibilidades de este nuevo medio para la difusión de su obra en una escala global. Que las conociera o no puede parecer indiferente, pero no lo es para quienes las conocemos.

Entre las más ilustrativas páginas se distingue la de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, de la Universidad de Alicante, España, muy amplia y excelente. Incluye una síntesis biográfica y cronológica sobre Guillén. Un extenso y muy ilustrativo ensayo acerca de su obra literaria, perteneciente a la poetisa cubana Nancy Morejón. Una completa blibiografía del autor de Tengo. Una selección de sus poemas recitados por él mismo. Fotografías. Vídeos. Un vínculo con otros sitios dedicados al poeta y una breve selección de su extensísima obra.

Sólo una sección de los vídeos fue “visualizada” en varios miles de ocasiones y cada uno de ellos muestra testimonios y opiniones de personalidades, intelectuales y artistas cubanos y extranjeros, entre ellos la española Ana Belén y los cubanos Pablo Milanés, Cintio Vitier, Eliseo Diego, Fina García Marruz, Lisandro Otero, Nancy Morejón, su nieto Nicolás Hernández Guillén, presidente de la Fundación que lleva el nombre del poeta, y muchos otros.

En esta página se puede acceder a sus obras en formas facsimilar o digital y encontrar, por ejemplo, la edición original de Cantos para soldados y sones para turistas, en cuyo prólogo el ejemplar ensayista que fue Juan Marinello escribe: “Todo libro, el más humilde, plantea un problema. Los libros poderosos lo resuelven, además. Este de Nicolás Guillén fuerza a una meditación cuidada sobre lo lírico revolucionario y nos entrega al propio tiempo, en su excelencia, la mejor salida a la meditación.

“Por la calidad, por la naturaleza de sus poemas, este libro es conflicto y solución, aventura y triunfo, experiencia y culminación. Hay en estos versos hazaña atrevida y conquista señera. No se exagera al decir que desde aquí se muestra un modo nuevo, inusitado, de poesía revolucionaria. Y puede afirmarse sin miedos que toda poesía política que se realice hoy en nuestras tierras ha de lucir, en la entraña, la sustancia de estos cantos limpios y fuertes”.

He citado sólo los primeros párrafos de un prólogo-ensayo de diez páginas, pero éstos bastan para comprender su elevada valoración sobre una obra decisiva en la literatura de Guillén y de enorme importancia política para la vida nacional. Nadie que no conociera el texto de Marinello de antemano, dudaría que pudiera haber sido escrito hoy, en muchos sentidos.

En esta sección dedicada a las obras digitalizadas se puede tener acceso a varios poemas incluidos, desde los Cantos para soldados… a Por el mar de las Antillas anda un barco de papel, entre los facsimilares; y desde los mismos Cantos… a Tengo, entre los digitalizados. A partir de la web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes se puede, además, transitar a las páginas CubaLiteraria y la de la cubana Fundación Nicolás Guillén, también con numerosas opciones.

Esta dispone desde un programa de actividades hasta una breve biografía del poeta, su blibiografía o la riqueza de reproducciones de obras suyas en prosa y verso, la magnífica y más conocida caricatura realizada por Juan David, fotografías, canciones interpretadas por Ana Belén y Bola de Nieve, o Guillén diciendo algunos de sus poemas más conocidos.

Entre los varios miles de páginas, secciones y referencias que pueden hallarse en Google cualquier día, sobresalen también la muy cuidada presentación de algunos de sus poemas en Patria Grande, o en el Centro Virtual Cervantes, o en CubaMinrex, o en la web de la emisora provincial Cadena Agramonte, de Camagüey, ciudad natal del poeta…

Guillen “canta” a la cocina cubana en la española Terra, además de otras numerosísimas formas de mostrar su obra en la llamada red de redes, sobre todo –en muchos casos– su poesía amorosa, muy bellamente presentada a veces. Más recientemente se ha añadido Nicolás Guillén: Al son de sus motivos, del periódico cubano Trabajadores. Pero es imposible resumirlo todo en unas pocas líneas.

Se comprende que la obra universal del Poeta Nacional cubano, así popularmente reconocido, no sólo es trascendente por su máxima calidad, sino también por su profundo contenido humano, cargado de dramatismo, pero también de gracia popular, sin que por un instante pueda percibirse el más mínimo atisbo de confrontación racial o, incluso, de violencia injusta entre los hombres, sino un profundo rechazo, bellamente expresado, contra las crueldades humanas o las imposiciones de unos países contra otros, como haría ahora en defensa de Venezuela, por ejemplo.

Así lo expresó hace algunos años en un breve poema–son, dedicado a aquel país y en el cual muestra la identidad de la nación suramericana con Cuba y la semejanza entre sus situaciones entonces:

Con mi tres o con su cuatro,

cante, Juan Bimba,

yo lo acompaño.

–Canto en Cuba y Venezuela,

y una canción se me sale:

¡qué petróleo tan amargo,

caramba,

ay, qué amargo este petróleo,

caramba,

que a azúcar cubano sabe!

Y hacia el final anuncia lo que sabía que habría de venir y hoy sucede:

Éste es mi canto cerrado,

que en vez de cantar recito;

ahora lo digo pasito,

porque es cosa suya y mía,

pero así que llegue el día,

en vez de cantar, ¡lo grito! (1)

Desde la relativa sorpresa de encontrar la abundante presencia de Nicolás Guillén en Internet, paso a pensar que nadie es sólo partícula de historia o de universo si sabe gritar como debe y cuando corresponde, como él supo discernir desde la compleja situación social y humana de su origen y de su época. Como hacía con Juan Bimba entonces, Nicolás Guillén, en vez de cantar, puede gritar más fuerte ahora.

(1) Son venezolano, en el Son entero, Obra poética 1920-1958, 2da. ed., Bolsilibros Unión, Instituto Cubano del Libro.