Categoría: Cultura


Camagüey


Por Nicolás Guillén 

Imágenes actuales para una magistral y añeja crónica sobre Camagüey.

Plaza de los Trabajadores

Como las mujeres, toda ciudad tiene dos caras. Una para andar por casa, y otra para salir, para pasear. La cara que se le enseña al novio, y la que después conoce el marido, en el “desorden húmedo de la mañana”, cuando se salta del lecho al laboratorio del tocador.

Hay así, el ciudadano que vive engañado por los afeites y pinturas de la ciudad amada, y el que conoce toda la verdad, sin que por ello padezca su amor. El que sólo la quiere para lucirla, y el que la quiere a pesar de verla a toda hora, y quizá por eso mismo.

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La culpa no es de Urquiola

Strike 3

Por Michel Contreras

25 Octubre 2011

34 Comentarios en Cubadebate, a los cuales añadimos el nuestro aquí: Como la pelota es parte importante de nuestra cultura y en esta también lo es la política, reproducimos esta conminación muy acertada al análisis, ya impostergable.

Como se ha hecho habitual en la última década, perdimos otro torneo beisbolero. Fuimos con el equipo grande, el resto no, pero perdimos. Entrenamos durante varios meses, los demás no, pero perdimos. Ha llegado, otra vez, la “hora del lloro y el crujir de dientes”.

Por supuesto, cada cual tiene sus argumentos para explicar este nuevo fracaso. Y la mayoría de las tesis, porque la derrota no es huérfana, recalan en el manager.

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 Por Ernesto Montero Acuña

 

Si aun dentro de una misma sociedad existen agudas luchas entre contrarios, cuál podrá ser entonces su dimensión global, cuando se agudiza la confrontación entre dominantes y dominados, desarrollados y subdesarrollados, ricos y pobres, victimarios y victimas.

Es falso que la humanidad se homogenice, como promueven los difusores de una globalización dispar, no inclusiva, sino hegemonista y excluyente, hasta cuando la racionalidad disponga lo contrario. Ver artículo completo »

Exageró la nota

Por Anton Chejov

La finca a la cual se dirigía para efectuar el deslinde distaba unos treinta o cuarenta kilómetros, que el agrimensor Gleb Smirnov Gravrilovich tenía que recorrer a caballo. Se había apeado en la estación de Grilushki.

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AbcdeCuba

¿Dónde nos pone ahora Pablo?

Sin extendernos demasiado en consideraciones enrevesadas para censurar o justificar las últimas declaraciones del cantante cubano Pablo Milanés, queda claro que, con su ser y no ser, solamente podrá quedar en el limbo, como individuo, aunque los valores de su obra puedan pervivir.

El olfato cubano, tanto en la isla como fuera de ella, detecta fácilmente el oportunismo de ser y no estar, de ser revolucionario y no serlo. De simular  un equilibrio insostenible, que la mayoría del pueblo cubano sitúa en su lugar con justeza. No se puede estar en el lado de Posada Carriles, sin traicionar el valor de los Cinco, víctimas del rencor.

Quisiera no tener que haber escrito lo anterior, pues siempre he admirado y disfrutado la obra de Pablo, tanto como la de Silvio. He sido “silviano-pabliano”, como gran parte de mi generación y de las posteriores. Pero, por encima de todo,  me sostiene la defensa de la “gloria que se ha vivido”, porque renunciar a ella sería como dejar de ser.

Con sus malabares  en la cuerda floja, Pablo conduce a preguntarse: Y nosotros,  ¿dónde quedamos? Según documentos que reproduzco, no es difícil emitir un juicio. A sus seguidores de antaño, nos ha condenado ya, si bien simultáneamente dice que no lo hace.  

Asume un desequilibrio insostenible, al prescindir de los imprescindibles. Aquellos que cimentaron los valores que lo exaltaron y sin los cuales nada podrá sostenerlo. Quien renuncia a la gloria, se pierde en la memoria. Estas son conclusiones lógicas. Saque cada quien las suyas acerca de quien confiesa que ha “hablado con valentía, ante la cobardía de los demás”.

Parece que ahora habrá que otorgarle el título de “El último valiente” y, según sus recientes mensajes, el único. Olvida que la valentía debe presuponer la justeza, precisamente el ingrediente del cual su posición carece.

Publicado el 6 septiembre, 2011 por Iroel Sánchez

Silvio Rodríguez ha estado publicando en su blog Segunda cita varios comentarios y materiales en relación con las recientes declaraciones y actitudes de Pablo Milanés en Miami. Una parte de esos textos ha sido resumida por el sitio Cubadebate bajo el título “Que cada cual asuma lo que le toca”

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Por Ernesto Montero Acuña

Habanastation acude a polos aparentemente opuestos para reflejar un país que puede ser visto de distinto color según el cristal con que se mire, pero que el filme no muestra más diverso de lo que es, si se lo observa bien.

Se ha interpretado que muestra Cubas diversas, mas esto no parece acertado en ningún sentido.

Ian Padrón y un colectivo –que no es sustantivo de emergencia en este caso- de artistas e intelectuales de una vanguardia madura, hecha y responsable, reflejan defectos y virtudes nacionales. Pero con mirada integradora, aunque cada espectador, por su singularidad, medite mayormente sobre el ángulo que le sea más familiar.

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Ernesto Montero Acuña

Antonio Machado In memóriam

Quizás la forma más auténtica y artística de auto representarse sea el poema Retrato, de Antonio Machado.

Su modesta síntesis biográfica y la autoevaluación ética del hombre, en cualquier sitio, y del poeta sencillo y sensible,  en cualquier parte, es ejemplar.

Su obra expresa lo franco, humilde y sincero; y también lo magnánimo, generoso, espléndido y cabal en quien alcanzó la cumbre intelectual y artística en época convulsa, como ha ocurrido en todas las épocas del mundo, siempre. Mas en su caso, asumiendo la representación de la propia sangre en contra de la sangre impropia.

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Sin parecerme a Secades, tengo recuerdos.

Ahora que tanto se sueña con el globalizado  extranjero, para el campesino cubano y los citadinos de hace cincuenta años, el mundo comprendía  su terruño y el pueblito o el villorrio cercanos, con calles de tierra y polvo cotidiano.  Los más  afortunados, quizás hubieran llegado alguna vez a la capital de provincia, cuando solo eran seis, y se habrían cobijado en  la casa del algún pariente, emergido de la precariedad rural.

Tampoco era fácil trascender la muy modesta vivienda provinciana, porque el mundo siempre ha tenido sus límites y la osadía también.

Las visitas a la “urbe” solían ser para consultas médicas, por dolencias inaplazables, o para solucionar, cédula mediante,  algún problema judicial. Con frecuencia por no se sabía qué derechos violados en algún conflicto de tierras, desalojo, trifulca de faldas o de madre ofendida.  Desde luego, había otros casos. Ver artículo completo »

Cuba en Hemingway

Por Ernesto Montero Acuña

 

Ernest Hemingway fue un hombre empeñado en la búsqueda del asidero propio, un persecutor del sentido de la vida, o de algo que tal vez no haya encontrado en Cuba, pero cuya ausencia domeñó aquí por más de tres décadas.

Su percepción personal tuvo mucho que ver con la constancia, la persistencia, como en el viejo Santiago, de Cojímar; por lo que se recuerda, a cincuenta años de su muerte el 2 de julio, la sentencia definitoria en El viejo y el mar: “Un hombre puede ser destruido pero no vencido”. Ver artículo completo »

El escudero de la fe

Quijote de la Rampa en Cuba

Por Ernesto Montero Acuña

Salvador dijo un día que Sancho había sufrido una insólita metamorfosis espiritual. Muy lejos de su pueblo manchego hollaba caminos de redención y justicia, transitados con el ímpetu de su señor Don Alonso Quijano. Ya no era el humilde escudero de simple espíritu práctico e ignorante en cuestiones de la caballería andante. Ver artículo completo »

Por Ernesto Montero Acuña

Con finura, sin transgredir los peligrosos límites hacia lo chabacano, Eladio Secades dejó tal vez el más amplio reflejo de la sicología, la conducta, las formas y las esencias en el actuar de aquella parte de la población cubana empeñada en parecer lo que no era o en ser lo que no quería mostrar.

Como Enrique Núñez Rodríguez y Héctor Zumbadoen otro sentido, Secades refleja al cubano de la república frustrada, de los cuales él mismo formaba parte, y lo hacía con el bisturí más afilado de su época, aunque, si se observa bien, en sus estampas no se ataca o denuncia al sistema político. Se le refleja tal cual… y basta. ¿Para qué más, en la mayoría de los casos?

Eladio Secades

Ejemplares resultan por precisas y contextualizadas, la información y las valoraciones de Laidi Fernández de Juan, publicadas el 19 de abril de 2011, a propósito de la reimpresión de Estampas (1941-1958) de Eladio Secades, que ella antologa y acerca de las cuales aclara que “Ediciones Unión (las) publicó por primera vez en el año 2004, y afortunadamente de nuevo en el 2010”. Su precisión es admirable: “En ellas, aparecen las sesenta y tres estampas que consideré más representativas no solo del estilo secadiano, sino de la época, asi como los cinco cuentos salidos de la osadía narrativa de su autor. En las publicaciones ¡Alerta! y Bohemia, y entre los años 1941 y 1958 vieron la luz los más de ciento treinta artículos originales que hicieron de Eladio Secades el costumbrista más popular de su momento, y el mayor estampero de su tiempo.

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Por Ernesto Montero Acuña

Pensar en la nacionalización de la globalización puede parecer una paradoja,

Nicolás Guillén

enteramente posible si en cada país se preservan valores nacionales frente a la devaluada, culturalmente, industria del “entretenimiento” y la “cultura” globales.

Sólo es preciso utilizar, a la vez, Internet en función de lo nacional y auténtico y no dejarse seducir, hacia adentro, por antivalores de la “cultura global”. Dicho así, parece fácil. Pero se torna colosal.

Hasta aquí la moraleja. Ahora viene el cuento. Para sorpresa mía descubrí, no hace tanto, que la obra de Guillén tiene una amplia presencia en Internet, aunque mayormente –si bien con algunas excepciones– la más “inocua” políticamente hablando. No hay tanto antiimperialismo como debiera. Ver artículo completo »