Cuba mantiene en 78 años la esperanza de vida al nacer mediante la aplicación de políticas saludables y de defensa del individuo, afirmó hoy aquí el doctor Orlando Landrove, jefe del Programa Nacional de Enfermedades no Trasmisibles.

En declaraciones a la AIN el también máster en Ciencias explicó que este resultado es avalado además, por la formulación, implementación y concreción de un sistema sanitario equitativo diseñado para proteger al hombre.

El desarrollo del capital humano, agregó, junto con el nivel de educación de la población, el fortalecimiento de la atención primaria de salud y el control y reducción de distintos factores de riesgos permiten a la Isla exhibir este indicador considerado propio de países desarrollados.

Entre los retos para elevar hasta los 80 años la esperanza de vida al nacer, comentó Landrove, se encuentra la necesaria disminución de las enfermedades no trasmisibles, revertir el rápido envejecimiento poblacional y las lesiones derivadas del mismo.

El alcoholismo, el sedentarismo, el tabaquismo y la obesidad también influyen en acortar el tiempo de vida de los cubanos y se registran como agentes causantes de un alto número de muertes, agregó.

Landrove tuvo a su cargo hoy la conferencia apertura del IV Congreso Internacional Salud y Calidad de Vida, que sesiona hasta el venidero día ocho en el Hotel Club Amigo de playa Guardalavaca.

Miriam Álvarez, integrante del Comité Organizador del evento, precisó que en la cita participan especialistas de 10 naciones de América, Europa y África con el objetivo de intercambiar y conocer sobre experiencias relacionadas con la nutrición, adicciones y el SIDA, entre otras.

Este encuentro, agregó, se caracteriza por su amplio perfil comunitario y la búsqueda de sensibilización sobre asuntos que afectan a la población en el entorno de su casa, el barrio o el centro de trabajo. (AIN)

Esperanza de vida en el mundo

febrero 1, 2011

(Tomado de fuentedelaeternajuventud)

La actual esperanza de vida media en el mundo es de 68 años, pero existen diferencias abismales (de más del doble) entre los países con mayor esperanza de vida, como los 82,5 años de Andorra o los 82,1 de Japón, y los de menor esperanza de vida, como Angola con 38,2 o Zambia 38,6. Por continentes, la esperanza de vida media en Europa es de 78,4 años, la mayor, mientras que en África es tan solo de 49,1 años, la menor.

Sin embargo, como ya comentamos en la entrada anterior de introducción/presentación, el concepto de esperanza de vida al nacer puede verse distorsionado por la enorme contribución de la mortalidad infantil. Sin duda el índice de mortalidad infantil en países subdesarrollados es muy elevado comparado con el de los países que encabezan el desarrollo económico mundial, en donde dicho índice se ha rebajado en las últimas décadas hasta valores difícilmente superables. Aún así, la esperanza de vida media varía enormemente entre países y, echando un rápido vistazo a este parámetro a lo largo y ancho del mundo, uno puede inmediatamente observar una tendencia clara. El desarrollo económico está ligado a una mayor esperanza de vida de la población, puesto que son los países del primer mundo los que destacan en esperanza de vida.

¿Tuvimos siempre esta esperanza de vida o ha cambiado a lo largo de los años? Uno podría suponer que la esperanza de vida es un parámetro intrínseco a la especie y que difícilmente puede variar. Más allá de la importante reducción en la mortalidad infantil que venimos comentando reiteradamente, la esperanza de vida media al nacer sí ha variado y lo ha hecho además de manera drástica. El factor que más evidentemente se puede asociar con el claro aumento de la esperanza de vida es, como inmediatamente muchos podrán suponer, el mayor desarrollo económico ligado al avance en las condiciones higiénico-sanitarias.

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